Puntos Corazón Perú
Puntos Corazón Perú
Julia y Josué, La Ensenada (Puente Piedra)

El Hombre en el centro

El punto de par­tida de Puntos Cora­zón es su misión en los barrios más humil­des del mundo. Sin embargo hoy está pre­sente en gran­des ciu­da­des como Nueva York o Gine­bra, en el mundo com­plejo de la ONU, en parro­quias y en el mundo del tra­bajo, la polí­tica, la cien­cia, el arte, la uni­ver­si­dad… ¿Por qué? ¿Cuál es el vínculo de esta pre­sen­cia en espa­cios tan diver­sos? Una pala­bra, o mejor, una acti­tud, un lla­mado: vivir la com­pa­sión.

Que­re­mos crear una «cul­tura de com­pa­sión», que se encarne en todos los ámbi­tos de la vida, que esté cada vez más pre­sente en el cora­zón de los hom­bres… Nues­tra preo­cu­pa­ción es amplia porque el sufri­miento de los hom­bres no está ence­rrado dentro de los barrios des­fa­vo­re­ci­dos… Está en todas partes… Y si la Pasión de los hom­bres es uni­ver­sal, la com­pa­sión tiene que serlo tam­bién…

Nues­tra huma­ni­dad puede com­pa­rarse a una ciudad sin centro en la que rea­li­za­mos todo abs­tra­yén­do­nos de la rea­li­dad del hombre.
Nues­tra misión es tra­ba­jar para volver a poner al hombre en el centro de todo. Podría­mos dar un paso más diciendo que: poniendo al hombre con­cre­ta­mente en el centro, vol­ve­mos a poner a Dios en el centro. Si el hombre es real­mente el centro de la preo­cu­pa­ción polí­tica, el centro de la crea­ción artís­tica, el centro de la inves­ti­ga­ción cien­tí­fica… Dios, así lo cree­mos, será mucho más ado­rado y el hombre con­so­lado.


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