• 28 de septiembre de 2012
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Amo al mar porque me enseña

El día 16 de agosto Puntos Cora­zón orga­nizó una cena cul­tu­ral titu­lada «Amo al mar porque me enseña» a cargo de padre Lorenzo Pavec, res­pon­sa­ble del movi­miento Puntos Cora­zón en Amé­rica del Sur.

«Amo al mar porque me enseña», dicho tema fue ins­pi­rado en el poema «El mar» del poeta chi­leno Pablo Neruda y en esta oca­sión Padre Lorenzo nos quiso intro­du­cir en esta rela­ción del hombre y la natu­ra­leza.

A pesar de los “pe­que­ños gran­des obs­tácu­los” que trajo ese día el paro vehi­cu­lar, nues­tros asis­ten­tes hicie­ron lo posi­ble por llegar pun­tua­les, las her­ma­nas Ser­vi­do­ras de la pre­sen­cia de Dios, y los demás miem­bros de Puntos Cora­zón se hicie­ron pre­sen­tes y anun­cia­ron sus dos nuevas voca­cio­nes Ara­ce­lli y Mer­ce­des.
Por fin padre Lorenzo comienza con la intro­duc­ción al tema: «El mar tan amplio, tan pro­fundo que alcanza a todo hombre, y éste es atra­pado con todos sus sen­ti­dos: la vista, el olfato, el tacto… sentir la fresca brisa que hasta impulsa a querer tocarlo o aden­trarse en él».

Y... ¿Qué es el mar para aden­trarme en él? ¿A qué me remite? Que­darse sólo con la imagen del mar es que­darse en la super­fi­cie del tema. Padre Lorenzo nos aden­tró en esta nueva mirada, la de ver que el mar nos pone en con­tacto con su crea­dor, nos remite a Él, a Dios.

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Fraternidad San Maximiliano Kolbe junto a padre Lorenzo y hna. Myriam

Durante la cena se mos­tra­ron esce­nas de 2 films, la pri­mera: “El océano” de Jac­ques Perrin, en donde se podía con­tem­plar el mar en sí, su natu­ra­leza y todo lo que se encuen­tra en él. En el segundo film: “Los Cua­tro­cien­tos golpes” de Fra­nçois Truf­faut, en dónde se mostró la escena final: la son­risa sobre el rostro del per­so­naje prin­ci­pal, un niño con­flic­tivo y mar­gi­nado por la socie­dad que no deseaba otra cosa que cono­cer el mar y que al llegar a él, su rostro, su son­risa, su mirada de satis­fac­ción nos revela la feli­ci­dad de ponerse en con­tacto con la natu­ra­leza en el mis­te­rio de su ser cria­tura, de su belleza que busca todo hombre, y que revela la razón y fuente de todo lo que existe.

Con­clu­yendo con el tema, padre Lorenzo nos dejó una frase: «Nece­sito del mar en el invierno». Frase que nos per­mite des­cu­brir que en el invierno de nues­tra propia vida, nece­si­ta­mos de un tiempo para res­pi­rar, con­tem­plar, pensar, parar un poco para poder volver la mirada a nues­tra propia vida y hacia quien la diri­gi­mos, es decir hacía quién per­te­nece de verdad.

Cynthia G.
(Fra­ter­ni­dad San Maxi­mi­li­ano Kolbe)


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