• 11 de septiembre de 2014
es

Aniversario de nuestra casa en Barrios Altos: ¡Veinte años de gracias!

P. Lorenzo

por P. Laurent P.

¡Veinte años! ¡Veinte años de gracias! ¡Veinte años de experiencia y de amistad! Veinte años durante los cuales hemos hecho la experiencia que del corazón de Cristo “corren torrentes de agua viva” – como nos lo recordaba el evangelio de la misa. Veinte años que la “promesa audaz, aquella de la venida del Espíritu Santo, se ha cumplido cotidianamente ante nuestros ojos”, nos escribía P. Guillaume.
Es lo que celebraba, ese sábado 7 de junio de 2014, en la vigilia de Pentecostés, el Punto Corazón Santa Rosa de Lima con todos sus vecinos y amigos – aquellos que han llegado a ser “su” pueblo.

Han sido necesarios varios meses de preparativos para organizar tal evento. La comunidad del Punto Corazón no ha escatimado sus esfuerzos, mismo si ha vivido momentos de desánimo. “Algunas veces estamos cansados de dedicar tanto tiempo a organizar las cosas… pero ver como las personas ofrecen su ayuda nos devuelve el coraje y nos ayuda a ver la belleza de lo que preparamos juntos …”, me decía un día uno de los voluntarios. Lo que ha hecho nuestra fiesta tan bella, es esta participación de cada uno, como un gesto complementario en la historia de nuestra amistad.

La celebración comenzó con una procesión con la imagen de Santa Rosa de Lima, desde el Punto Corazón hasta la Iglesia. En el camino, nos detuvimos varias veces, allí donde los altares fueron erigidos por nuestros vecinos. Vino enseguida la misa, presidida por el obispo: momento particularmente fuerte vivido por todo un pueblo de amigos. Enseguida, nos dirigimos a la casa Puntos Corazón donde se proyectó un video realizado para este aniversario. ¡Dónde cada uno podía reconocerse! Después de una excelente cena preparada con la ayuda de muchas personas, y apreciada por todos, la fiesta continuó con música y danzas. De esta fiesta hermosa y alegre, cada uno guarda sobretodo la gran comunión que ha marcado cada momento.

Lo que hemos celebrado juntos, no ha sido el aniversario de una casa de «misioneros extranjeros en un barrio desfavorecido», sino los veinte años de un pueblo lleno de gratitud por la consolación que le ha dado el amor del Señor.


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