• 30 de diciembre de 2015
es

Barrios Altos: una consolación y un desafío...

Nuestros vecinitos de la cuadra- Barrios Altos 2015

Juan es un niño de 9 años, con una carita de ángel pero en realidad es el “niño terrible” del Punto Corazón. Desde hace un tiempo ya no va a la escuela y pasa la mayoría del tiempo jugando en la calle. Viene prácticamente todos los días a pedirnos un vaso de agua o a jugar en la permanencia por las tardes.
Mi mirada hacia él cambió el día que lo invitamos a comer junto a su mamá, su hermanita (que también pasa mucho tiempo en nuestra casa) y su hermanito. Una de mis hermanas de comunidad le enseñó a leer la hora, parecía otro, atento a lo que le decía y feliz de la atención que le dábamos. Y al momento de bendecir la comida, él y su hermana hicieron la oración, de manera simple y emotiva.
Esa noche, tuve la sensación de vivir un momento privilegiado con esta familia y por nada hubiera querido dejar mi lugar a otra persona. Para mí fue como el primer paso para percibir mejor lo que los niños a veces no dejan ver. Comprendí que a veces son muy duros entre ellos o con nosotros, con sus palabras o gestos, pero que éstos no son sino el reflejo de sus carencias, sus sufrimientos (muchos no conocen a su papá o no tienen una relación con él, otros viven situaciones de violencia en el seno de su familia).
Mi misión junto a ellos me pareció entonces más concreta: aprender a mirarles con una mirada de amor, como Cristo los mira. Esto es a la vez una consolación y un desafío para mí: consolación porque no necesito ser un super héroe, como pensaba al comienzo, para conseguir mantener una apariencia de orden en la permanencia con los niños.... pero un desafío exigente que me invita a guardar mu corazón bien abierto, una mirada de amor y una gran benevolencia para con ellos. Y poco a poco, acojo los signos de una confianza, de una amistad que va tejiendo su trama.

Sabina P.

Volver