• 27 de enero de 2013
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¿Cómo puedo calmar su dolor y también el mío?

Ate y su familia

por Mayte, misionera en Filipinas.

La relación de amistad con nuestros amigos ha ido creciendo, es así que con ellos compartimos sus momentos alegres o tristes, aunque con frecuencia sean más momentos de tristeza los que tengamos que pasar juntos. Por ejemplo, como la vez que fui de visita a la casa de Ate en Vitas y la encontré totalmente en un mar de sufrimiento, ella había dejado de asistir a su escuela en la que además recibía una pequeña propina que la ayuda para sostener a la familia, sus padres habían perdido el pequeño negocio que tenían y además su casita, los niños llorando reclamando comida, Dios mío esto era demasiado, no sé cómo me sentí, y me preguntaba, ¿qué puedo hacer por ellos?, ¿cómo puedo calmar su dolor y también el mío?.

Hace unos días, luego de la misa, nos encontramos con que Ate Isabel, que vive cerca del puente, había sido desalojada ya que no habían pagado tres meses de renta, estaba en la calle con sus cinco pequeños niños y su esposo, al vernos nos llamó con los ojitos a punto de llorar.

La situación no es para nada sencilla: no han pagado por tres meses la renta, el esposo no tiene trabajo creo que más de dos meses porque está enfermo de neumonía, todos sus niños son pequeños la mayor tiene como 8 años y el menor 6 meses, no hay para la comida, por ahora sus vecinos están compartiendo con ella pero ¿hasta cuando lo podrán hacer?

Al ver esta situación me entró una gran desesperación y una impotencia, buscaba en mi mente una solución para el problema, pero justo en ese momento que como en las películas en que los segundos se vuelven en minutos, me acordé de la oración y solo desee poder volver a casa para entrar en la capilla y poder pedirle al Señor por la situación de la Ate, para que calme mi corazón y para que me ayude a estar junto a ella. Esto es lo que quiero compartirles en esta cartita.

Finalmente, le dije a la Ate que nosotros rezaríamos por ella, me dio una gran sonrisa y me dijo: “gracias por escucharme y por tus oraciones”. Puedo dar a mis amigos lo que tengo y eso para mí significa darme a mí misma, como dice en la biblia, no tengo oro ni plata pero lo que tengo te lo doy (Hechos 3:6 ) pues en eso estoy, no sé cómo vaya a terminar esta historia pero lo que sé es que estaremos junto a ellos.

Mayte

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