• 4 de noviembre de 2009
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Despedida de Hermana Sofía

Hna Sofía

Hermana Sofía se despidió el 31 de noviembre para irse hacia una nueva misión al sur de Francia. Al despedirse, ella dió gracias a Dios por estos seis años en Perú.

«Dios ha sido grande con nosotros y estamos alegres.» (Salmo125)

Doy gracias al Señor por estos casi seis años que me ha dado a compartir la vida con el pueblo peruano. Fue una gracia para mí conocer a esta gente muy humilde y sencilla de corazón. Son personas que marcan nuestro camino. A través de los encuentros y las amistades dadas, una vida se comunicó: vida de fe, vida de amor y de esperanza. Pude comprobar que donde estemos, el corazón humano es siempre el mismo, con sus anhelos y deseos, y el denominador común de todos los hombres es amar y ser amado. Fue una linda experiencia haber podido ser un pequeño despertador del corazón en sus exigencias más profundas. Por ejemplo, en las charlas de bautismo, el trabajo esencial para mí siempre consistió en abrir la conciencia a la Presencia de Dios, en elevar las miradas hacia el cielo y la casa del Padre; en encender en el corazón el deseo de un «más allá», de un amor más grande, de una vida más bella en la amistad con Dios y la comunión con las hermanas. ¡Dios es grande! Quiera Él seguir la obra de este crecimiento en el corazón de cada uno para que pueda vivir plenamente su dignidad de hijo de Dios.

«El anhelo del cristiano es que toda la familia humana pueda invocar a Dios como ’Padre Nuestro’.» (Benedicto XVI, Caritas in Veritate)
¡Dios los bendiga!

Hna Sofía

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