• 15 de diciembre de 2012
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Dos bellas semanas en El Salvador.

Mathilde, en su primer compromiso como laica consagrada.

por Mathilde, permanente en Perú.

Los laicos consagrados de Puntos-Corazón tuvimos la alegría de encontrarnos en noviembre pasado. Fue un encuentro con el Fundador de la obra, padre Thierry y todos los permanentes que están de misión en el continente Americano. Las Servidoras de la Presencia de Dios nos recibieron en su casa de San Pedro Perulapan, cerca de la capital, San Salvador.

Allí, encontrándonos como una familia, compartimos sobre nuestras experiencias vividas en cada país. Los que están de misión en Nueva York están confrontados a una soledad muy fuerte, tanto en su barrio como en los hogares que visitan. Dedican también una parte de su tiempo trabajando para la administración de la Asociación.
Hay dos permanentes que viven en Brasil, en La Fazenda Do Natal, un pueblo donde son acogidos niños, adolescentes y adultos en dificultad. Comparten sus vidas y cotidiano con ellos. En Argentina, Honduras, El Salvador y Perú, vivimos nuestra misión con los voluntarios en barrios desfavorecidos.

La riqueza más grande de este país es el café, así visitamos la fábrica donde las Hermanas procesan el café de su finca. También, estuvimos en la casa de Puntos-Corazón de San Salvador. Allí, Rafael, un joven del barrio de 21 años estaba esperando a Padre Thierry; y tomándolo de sus manos, lo agradeció por la presencia de Puntos-Corazón en su barrio. Fue muy conmovedor.

Tuvimos también un encuentro con la Fraternidad San Maximiliano Kolbe de El Salvador, son ex-amigos de los niños y amigos de la obra. La fraternidad allí cuenta con varios niños. Este mismo día, Hermana Ana, francesa, en misión desde un año en El Salvador, hizo sus primeros votos.

El momento fuerte que tengo muy presente fue la misa en la Iglesia donde Monseñor Romero fue asesinado en 1980. En varios momentos muy difíciles de la historia del país, el obispo tomó posición en voz alta para defender la integridad del pueblo.
Monseñor Romero fue un testigo de la verdad y del amor de Cristo hacia los pobres y una figura muy grande para este pueblo que sufre tanto por la violencia. Está en proceso de canonización.
En esta iglesia donde tuvimos misa, reina una paz muy grande que nos invitaba a la oración. Así, pude meditar este sacrificio tan grande de su vida que fue para mí una enseñanza para el compromiso que iba a pronunciar.
En efecto, el día siguiente, hice mi primer compromiso como laica consagrada, Permanente de Puntos-Corazón para entregar mi vida a Dios, a los más pobres y sufridos.

Después de estas dos bellas semanas, doy gracias a Dios por este encuentro y por regalarme una familia tan bella.

Mathilde Collier

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