• 28 de enero de 2009
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Editorial

Queridos amigos,

A la hora en que enviamos este boletín celebramos la fiesta de la Candelaria; el Niño del Belén que celebrábamos un mes atrás es anunciado como «luz para iluminar a las naciones y gloria de su pueblo». Esta profecía hace eco hoy en el mundo con el mensaje del reciente Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios. La Palabra de Dios hecha carne, Jesucristo, es Luz para cada uno de nosotros, Luz para traernos claridad y permitirnos caminar por la vida. Es esta luz, la que queremos hacer brillar en nuestros barrios, en medio de nuestros pueblos, pues nuestra misión nos hizo depositarios de ella y no la podemos ocultar debajo de la cama. Es de este deseo, el que estas líneas quieren testimoniar…

Hna Eleonor

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