• 7 de agosto de 2009
es

Juan Manuel en Ecuador

Juan Manuel, misio­nero de la Ense­nada, dejo por un mes su que­rida Ense­nada para irse a Ecua­dor para apoyar al Punto Cora­zón de Gua­ya­quil cuya comu­ni­dad estaba redu­cida a Mila­gros y Solange hasta que sus her­ma­nos de comu­ni­dad vuel­van del encuen­tro en Fran­cia…

"Des­per­tarse y estar en otro lugar, otra casa, otra habi­ta­ción, colo­res dis­tin­tos, aromas distin-tos, gente dis­tinta. Ni las cor­ti­nas del baño se pare­cen. Es todo tan dis­tinto pero tan igual a la vez. Hay algo que se res­pira, un no sé qué, que a pesar de lo dis­tinto me resulta tan igual. Como que nunca hubiese via­jado treinta horas inter­mi­na­bles de bus y siga en mi rin­con­cito de La Ense­nada. Allí com­prendo que la esen­cia es la misma. La vida simple de fami­lia y pre­sen­cia es la misma, la vida comu­ni­ta­ria es la misma, cam­bian los her­ma­nos, cam­bian los pro­ble­mas. Pero la esen­cia, el camino, él para quien esta­mos tan lejos de nues­tros países es el mismo.
Salir de misión dentro de la misión no es fácil. El cambio me sor­pren­dió, me des­nudó a una nueva rea­li­dad. Pero siem­pre desde la misma mirada, esa mirada que me fue dada, esa mira-da con la cual hace pre­ci­sa­mente die­ci­séis meses no miraba.
Juan Manuel con niños del Punto Corazón de Ecuador_ Estos encuen­tros con la gente her­mosa del Ecua­dor, con sus niños, su ale­gría, su espe­ranza, me invi­tan a mirar algo más grande que me supera, que me ensan­cha el cora­zón para que entren todos. Una rea­li­dad de un movi­miento tan grande y tan frágil a la vez. Con dis­tin­tas rea­li­da­des pero siem­pre, siem­pre con su misma esen­cia…."

Juan Manuel

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