• 16 de diciembre de 2011
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«La Belleza de la Gente Humilde»

En el vigé­simo ani­ver­sa­rio de Puntos Cora­zón Perú, su fun­da­dor el padre Thie­rry de Roucy, ofre­ció una con­fe­ren­cia titu­lada «La Belleza de la Gente Humilde».
Javier de Haro, amigo de Puntos Cora­zón, nos com­parte:

«El Dios de las pequeñas cosas»

Tomo pres­tado el título de un libro de la escri­tora india Arundh­ati Roy para hablar sobre la con­fe­ren­cia con la que Padre Thie­rry de Roucy, fun­da­dor de la obra Puntos Cora­zón, nos deleitó el vier­nes 18 de noviem­bre en Lima.

En un len­guaje sen­ci­llo, acce­si­ble, directo y claro, Padre Thie­rry fue des­cu­brién­do­nos cómo en la humil­dad y la pobreza está el fun­da­mento de nues­tra huma­ni­dad y la forma de llegar a Dios. Sólo con alma de pobre, en medio de un mundo vaci­lante e ines­ta­ble, es posi­ble dar todo, vaciarse de uno mismo, y lle­narse de Dios. ¿Cómo seguir una vida per­versa que no nos llena en abso­luto teniendo sed del ver­da­dero amor? ¿Por qué no optar por reco­no­cer en Él al único capaz de satis­fa­cer nues­tra nece­si­dad de infi­nito?

El video de María, una mujer rusa de vida extre­ma­da­mente sen­ci­lla, nos des­cu­bre este Dios que no está nece­sa­ria­mente en los gran­des even­tos o en las bús­que­das com­ple­jas, sino en la vida coti­diana, en la natu­ra­leza, en el tra­bajo o en la acep­ta­ción de la rea­li­dad que tene­mos como parte de nues­tra voca­ción y nues­tro des­tino: el Dios de las peque­ñas cosas.

Un reco­rrido por la sen­ci­llez del evan­ge­lio refle­jado en las muje­res que encuen­tra Cristo es sufi­ciente para darse cuenta de que Él se mara­vi­lla del don reve­lado por el Padre y reci­bido por los humil­des: la sed de infi­nito de la sama­ri­tana, pro­funda como el pozo y que demanda res­puesta; la cana­nea, cuya fe como capa­ci­dad de acoger a Dios en toda su posi­bi­li­dad Cristo admira; María Mag­da­lena, que com­pren­dió que nadie la amaba como ese hombre con sólo mirarle, y que cuando lo des­cu­brió no pudo más que llorar y encon­trarse vacía de sí misma o la fe y la gene­ro­si­dad de la viuda que da la limosna en el templo, y al hacerlo arriesga todo lo que tiene, pierde todo y sólo le queda la con­fianza en Aquél a quien le debe todo.

Y como ejem­plo máximo de la sen­ci­llez de cora­zón para acoger a Cristo, el Padre Thie­rry nos pro­pone el ejem­plo de su madre con una de las frases más con­mo­ve­do­ras de la con­fe­ren­cia:“Nues­tro uni­verso se apoya sobre la humil­dad y belleza de una mujer escon­dida en Dios”. Las muje­res par­ti­ci­pan de la belleza de la Madre, en ellas des­cu­bri­mos el rostro de María, y a partir de ahí, algo de la bondad de Dios. La belleza de las per­so­nas sen­ci­llas nos per­mite acoger el Reino de Dios hoy, en el pre­sente, y nos con­duce hacia un nuevo estilo de vida, más real y más humano. A partir de aquí ya no somos pobres huma­nos aban­do­na­dos a los acon­te­ci­mien­tos, sino que ya pode­mos des­cu­brir o al menos intuir esa belleza que vere­mos eter­na­mente.

Javier de Haro


Lindsay, miembro de la fraternidad con hermana Myriam la audiencia Algunos rostros acompañados de los cantos de los misioneros Benjamìn y (...) más rostros... Durante la conferencia Padre Thierry, miembros de la fraternidad y amigos del Punto Corazón de la (...) Javier con algunas invitadas después de la conferencia Padre Thierry con amigas del Punto Corazón de Barrios Altos
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