• 23 de noviembre de 1990
es

La Obra Puntos Corazón = la Obra del rosario (1990)

Segunda carta a los Amigos de los niños
- Noviembre de 1990 -

Muy queridos Amigos de los niños,

Desde el comienzo, nunca les he escondido esto:
LA OBRA PUNTOS CORAZÓN ES EL FRUTO
DE LA RECITACIÓN DEL ROSARIO.

Hoy, debo revelarles algo más
de lo cual estoy firmemente convencido:
la Obra Puntos Corazón
se mantendrá en el tiempo,
se desarrollará,
dará fruto,
sólo si su fundador,
si ustedes mismos, Amigos de los niños,
si cada uno de sus padrinos espirituales,
somos fieles cada día a la recitación del rosario
- o por lo menos de una decena -.

Cuando se ama,
cuando se ha percibido
que lo visible no es sino una puerta a lo invisible, infinitamente más vasto,
soñamos con estar continuamente unidos con Dios,
con los ángeles y con los santos,
con los hombres de aquí abajo, con las mujeres y con los niños,
los que están cerca y los que están lejos.

Y sufrimos al darnos cuenta de que, sin cesar,
estamos distraídos, estamos dispersos,
perdemos la paz.
Intentamos entonces utilizar
métodos de relajación,
de respiración, de concentración...
¡Pero es tan difícil!...

¡NADA VALE LO QUE UN ROSARIO!

Esto, parece demasiado fácil:
¡es una costumbre de señoras viejas!
¡es una repetición infinita!
¡es mariolatría!

Escuchen: ¡NADA VALE LO QUE UN ROSARIO!
Es el secreto de oración
que María revela a los pobres y a los pequeños;
es por excelencia el secreto,
¡LA FUERZA DE PUNTOS CORAZÓN!
Y porque ustedes han deseado ir allí donde a veces,
solo la presencia de una Madre puede soportarse,
porque ustedes han deseado partir
lavar los pies de los pequeños,
consolar a los pobres,
sufrir con aquellos cuyos rostros se
ahogan en lágrimas,
es necesario primero rezar como ellos rezan.
Es necesario llamar a María,
saludar a María,
y llamarla nuevamente...
y saludarla otra vez...
hasta que venga el Reino
donde no habrá más lágrimas,
ni llantos, ni gritos, ni penas... (Cf. Ap. 22, 4)

El padre Lamy,
tan cercano a cada uno de nosotros,
¡jamás abandonaba su rosario!
El no quería perder la presencia de María.
Era como si teniendo su rosario,
apretara fuerte la mano de la Inmaculada,
como un niño que toma la mano de su madre.
Tenemos unas trescientas fotos de él:
tenemos unas trescientas fotos de un sacerdote que tiene un rosario entre sus manos.

OCURRE QUE UN ROSARIO,
¡ES MUCHO MÁS QUE UN ROSARIO!
Uno diría que es una simple cadena
con cuentas vulgares...

Pero es la cadena
que une todas nuestras acciones de cada día,
¡que por María son ofrecidas a Dios!

Es la cadena
que une en nuestro corazón a todos aquellos que amamos,
¡y que confiamos al amparo del corazón de María!

Es la cadena
que une todos nuestros pensamientos, nuestros deseos, las cosas que imaginamos
y nos convierte en hombres con una única ambición:
¡SER TODO PARA DIOS POR MARÍA!

Es la cadena
que nos une sobre todo a los misterios de la vida del Hijo del Hombre
y nos hace dar fruto con Él.

Quién diría todo esto:
¡parece tan simple un rosario!
Uno se imagina que es necesario entrar en éxtasis,
¡o que la tierra tiemble, o que se produzcan huracanes, o elevaciones y levitaciones!

Pero no, Dios está al alcance de la mano
de aquel que lleva su rosario en la mano,
en el soplo suave del Espíritu que viene,
en el silencio intenso del Cordero que adora,
en el vuelo de Aquél que nadie ha visto jamás.

Tú rezas
y tu espíritu se disipa:
toma en tus manos el rosario,
¡María te hará volver junto a su Hijo!

Tú caminas por la calle
y tu mirada se disgrega:
toma en tus manos el rosario,
¡en aquellos que se crucen en tu camino tú verás cumplirse la obra de la redención!

Tú escuchas a tu hermano que se confía
y tú sientes impotencia para ayudarlo:
toma en tus manos el rosario,
¡tu hermano partirá consolado por el amor de una Madre!

Tú caminas en la noche, y atraviesas lugares peligrosos
y tienes miedo:
toma en tus manos el rosario:
"Cuando ustedes circulan rezando el rosario, no teman por nada.
Háganlo con toda confianza"
(padre Lamy).

Tú te acuestas,
y sufres de insomnio:
toma entre tus manos el rosario,
¡misteriosamente, aliviarás a aquellos que esperan
ver la plenitud de la luz divina!

OCURRE QUE UN ROSARIO,
¡ES MUCHO MÁS QUE UN ROSARIO!

Es LA LLAVE
que abre el tesoro constituido por el “sí” de María.
Es LA ORACIÓN
que permite a Dios cambiar el agua en vino.
Es LA PUERTA
para aquel que quiere entrar en el espíritu de las Bienaventuranzas.
Es LA MANO
que nos guía en la voluntad de Dios.
Es LA CADENA
que une a toda la humanidad en el corazón de la Madre.

Cada vez que se produce una aparición de María,
siempre invita a la oración:
«¡Recen! ¡No dejen de rezar!»
y su mirada habla del rosario,
y sus manos nos entregan el rosario.

Si fuese más complicado,
tal vez en ese caso le obedeceríamos... (Cf. 2 Rey. 5, 13)
pero parece tan simple
¡y sin embargo sólo eso se nos pide!

Todo lo que Ella nos diga,
¡hagámoslo!

Como servidores obedientes,
llenemos las tinajas:
eso será suficiente para Dios
para cambiar la amargura en alabanza,
el odio en amor,
la pequeñez en grandeza,
la desesperación en esperanza.

Un día,
el día de nuestra Pascua,
en nuestras manos
nuestros seres queridos ¡pondrán un rosario!

Un día,
mucho después de nuestra Pascua,
en nuestro ataúd los arqueólogos
no encontrarán ni oro ni plata:
como único tesoro,
encontrarán un rosario...
¡Qué testamento!

Y entonces nosotros,
veremos con nuestros ojos gloriosos
que el rosario,
es verdaderamente mucho más que un rosario;
que un simple y pequeño Dios te salve María...
hace maravillas sobre la tierra
y es fuente de alegría en el cielo...

¡Será necesario no lamentarse de haberlo rezado poco!

El rosario que ustedes recibieron durante la misa de envío,
con un corazón tan hermoso sobre la cruz,
¡úsenlo!,
¡siembren Aves Marías por todos los caminos que transiten,
en todos los corazones que ustedes encuentren!
Díganlo lentamente,
con ternura,
con fe,
con esperanza,
por las intenciones de todos los pequeños
- Así les darán lo mejor:
su oración a María -,
y en sus manos,
pongan un rosario
-es así que les dejarán lo mejor:
la presencia de María -.

Y así, cada día un poco más,
en el corazón de María,
el rosario une a todos los Amigos de los niños,
los de hoy y aquellos que vendrán,
todos los padrinos y las madrinas,
todos aquellos que creen en la acción poderosa del amor.

Por la Inmaculada,
«Siempre caminando a nuestro lado»,
los bendigo
y les renuevo la seguridad
de mi intensa comunión,
de mi total confianza,
y mi profundo reconocimiento.
¡Oh, sí!
por los pequeños
- yo veo sus rostros que sonríen-
por Él
- yo veo su corazón consolado-
por Ella
-la Madre de misericordia, la Reina de los Puntos Corazón-,
yo les digo:
«¡Gracias!»

Amigos de los niños,
- ¿qué digo?-
amigos del rosario,
¡hasta pronto!
¡Hasta muy pronto!

Padre Thierry de Roucy

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