• 4 de mayo de 2013
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Lógos sarx eghéneto, el Verbo se hizo carne.

Sophie, de permanencia con los niños, Ensenada.

En este tiempo de Adviento y espera, preparemos nuestros corazones para la venida de Cristo, Padre Thierry nos comparte.

«De esta Palabra sustancial y verdadera que mendigamos más que nunca, pocos hombres escrutaron tanto su misterio como el apóstol Juan, el discípulo amado. La misión de Juan fue la de proclamar al mundo este anuncio fundamental del Evangelio, en que se concentra, por decirlo así, toda su sustancia, y que cabe en tres palabras: Lógos sarx eghéneto, el Verbo se hizo carne. Lo hizo mientras miraba a María en su casa como se lo había pedido Jesús. Viendo a María, no dudaba: ¡sarx eghéneto! María estaba a su lado como el constante recuerdo de la Encarnación. No podía escapar de él. Si se hubiera retirado en alguna cueva aislada para meditar, hubiera arriesgado, tras cierto número de años, olvidar que Cristo se había hecho carne.

Es igual para nosotros: María es el recuerdo constante en nuestras vidas de que la Palabra se encarnó. Vivamos “a la manera de San Juan”, es decir recostados sobre la Palabra encarnada para recoger cada uno de sus latidos, para discernir sus más discretas órdenes… Recibiremos así de igual modo este espíritu “maternal”, que consiste en manifestar cierta ternura para con la gente, que ofrece nuestras manos, nuestros rostros, nuestras vidas plenamente abiertas para que todos puedan oír en ellas resonar la Palabra. Y no olvidaremos ser humanos, profundamente humanos.»

Padre Thierry de Roucy

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