• 30 de abril de 2009
es

Lesly y la abuelita Nelly.
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Don Enrique

Don Enri­que, es un abue­lito que es un Santo. El sufre de una hernia que lo man­tiene débil, como es muy mayor no se puede operar, así que está así, como dice: «con­fiando en la volun­tad de Dios». El atiende a los abue­li­tos más débi­les que El, ¿Cómo?, por el gran amor que le tiene, como dice, «a sus vie­ji­tos». A la hora del almuerzo él da de comer a un abue­lito que es loquito e invá­lido, y que lo obe­dece. Cuando él lo toma de la mano, siente que es como su papá. Tam­bién hay un chico mayor que tiene para­ple­jia y es aten­dido en las comi­das por él. Además es el guía de un abue­lito invi­dente cuando van a la capi­lla y le pone en su cama la ropa que va ponerse. El está siem­pre dis­puesto a ayudar a los demás abue­li­tos con ale­gría. No ve sus lími­tes, sim­ple­mente se da. Su entrega es tan grande que da ganas de ser como El. […]

Cada Punto Cora­zón tiene un visi­ta­dor que nos guía, enseña y ayuda a vivir la misión. En la Isla Tri­ni­ta­ria para el Punto Cora­zón tene­mos a Hna Mariana. Qué ale­gría que su visita fue justo durante este mes de febrero que fue la des­pe­dida, porque viene cada seis meses; y así pudi­mos verla y com­par­ti­mos más la expe­rien­cia. Ella visita hace como cinco años la Isla y conoce mucho a la gente, así que con­tarle como van los amigos, como crecen, en que andan, es sor­pren­dente, porque ves el camino que se va dando con ellos. Ves que aunque cam­bien los ros­tros de los misio­ne­ros, la con­fianza y amis­tad con Puntos Cora­zón crece, porque él que está pre­sente entre todos y en todos los tiem­pos es el mismo. Como dice la frase «Yo sé bien lo que has vivido, yo sé bien por qué has llo­rado; yo sé bien lo que has sufrido pues de tu lado no me he ido… Yo a tu lado he cami­nado, junto a ti yo siem­pre he ido, aún a veces te he car­gado. Yo he sido tu mejor amigo» [1].

Tam­bién Padre Lorenzo, res­pon­sa­ble de la Obra, en algu­nos países de Lati­noa­mé­rica nos visita una vez al año. El, así como Hna Mariana, nos mues­tran como vivir la misión desde el carisma de Puntos Cora­zón, el Carisma de com­pa­sión, reco­no­ciendo el lugar donde Cristo me espera, aco­giendo con sim­pli­ci­dad, con­fianza y amor el tesoro de Puntos cora­zón: «los amigos». […]

Saben es difí­cil partir por todo lo encon­trado, pero sé que éste es el inicio de otra nueva misión en mi vida, «el des­cu­bri­miento de la vida como voca­ción» [2], a partir de la expe­rien­cia vivida. Com­prendí lo valioso de dis­fru­tar cada ins­tante por simple que sea, porque es en las peque­ñas cosas donde se refleja el más grande amor, «El secreto de una vida plena y feliz (...) con­siste en apren­der a dis­tin­guir entre los teso­ros autén­ti­cos y los falsos. (…) los autén­ti­cos son eter­nos y están allí...» [3].

Un fuerte abrazo en Cristo

Lesly
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Lesly con su comunidad

Notas

[1in «Nadie te ama como yo» de Martín Valverde.

[2in «Se puede vivir así» de Luigi Giussani.

[3in «El Delfín» de Sergio Bambareén.

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