• 22 de mayo de 2009
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Preguntas frecuentes

PARTIR CON PUNTOS CORAZÓN

FINANZAS Y SEGUROS

Preguntas Prácticas

Si un joven está interesado en Puntos Corazón, ¿qué debe hacer?

A través de nuestras oficinas en Francia, Italia, Argentina, Suiza, Estados Unidos, Perú y Brasil tratamos de hacer un primer trabajo de discernimiento con los jóvenes interesados en Puntos Corazón, luego pedimos a los que deciden comprometerse que, antes de partir en misión, participen a un ciclo de tres fines de semana de formación durante un año y quince días de experiencia en una de nuestras Casas.

Lo que esperamos de los misioneros es ante todo que sean equilibrados y que tengan cierta capacidad de adaptación. Nuestras comunidades son internacionales por lo tanto los misioneros deben estar dispuestos a vivir juntos, aceptando tener un ritmo de oración definido y una vida simple, con el deseo de darse a los demás.

¿Podrían detallar en qué consiste la preparación de los jóvenes?

Todos los encuentros del ciclo de formación – los tres fines de semana y la experiencia de 15 días en el Punto Corazón, como así también el fin de semana al regreso – buscan preparar a los jóvenes para la misión tanto en cuestiones de fondo como de forma.

Los dos primeros encuentros son abiertos a todos y permiten a cada uno, recibir un máximo de información concerniente a la obra Puntos Corazón y su carisma, el compromiso, el viaje, las vacunas, los padrinazgos, las visas, la vida cotidiana en un Punto Corazón, el espíritu de pobreza, las reuniones de comunidad, etc. Se trata de una presentación bien concreta de la vida en Puntos Corazón, hecha a través de diferentes testimonios y enseñanzas prácticas.
Los misioneros que han regresado de la misión acompañan este tiempo de formación y están disponibles para hablar de sus experiencias. Además, son dadas algunas enseñanzas sobre el sentido del carisma de compasión, la vida de oración y la vida comunitaria.

Al término de estos primeros fines de semana, pedimos a los jóvenes que están interesados tomar un tiempo para reflexionar, y si se deciden, escribir una carta donde expresan su deseo de comprometerse. Es a partir de esta carta que consideramos el compromiso de los jóvenes, y que comenzamos a contemplar un destino para ellos, así como también las numerosas gestiones administrativas necesarias.

La continuidad de la formación permite, adaptándose a cada uno, abordar también temas como la inculturación, la violencia en los barrios, el aprendizaje de la lengua, aspectos de la vida espiritual, etc. y también el tema del regreso – porque para preparar bien una salida, ¡no hay que olvidar que se volverá un día! Además, la estadía de 15 días en un Punto Corazón, el hecho de vivir dos semanas juntos, teniendo un ritmo similar al que conocerán en los Puntos Corazón, permite continuar el discernimiento. Si ellos son felices durante estas experiencias propuestas, podemos pensar también que lo serán durante su compromiso. Les proponemos crecer en la amistad y confianza con nosotros.

Finalizada la misión, les pedimos también a los misioneros reencontrarnos para participar de un fin de semana en el curso del cual, les ayudamos a concretar la experiencia vivida y a sacar el máximo de provecho para su vida personal. Con el transcurrir de los años, insistimos siempre más en la importancia de este regreso. Haber vivido un año o dos en el extranjero, necesita una cierta adaptación al momento de volver al país, y más todavía retornando de una experiencia intensa como es la de Puntos Corazón.

¿Cómo se hace la elección del país donde son enviados?

Los jóvenes que quieren comprometerse con la misión saben que pedimos una cierta disponibilidad con respecto al país de destino ya que ante todo eligen seguir a Cristo y el carisma que se les propone. La decisión del destino está a cargo del equipo de formación que tiene en cuenta una serie de criterios. En primer lugar consideramos la preferencia de los misioneros pero también tenemos en cuenta las contraindicaciones médicas o psicológicas, las necesidades de las comunidades en distintas partes del mundo, las cuestiones de carácter mixto o internacional de las comunidades, el tiempo que el misionero está dispuesto a entregar, la capacidad para aprender un idioma, etc. En definitiva, cuando todos estos criterios son considerados, no quedan más que dos o tres elecciones posibles.

¿Y el tema del idioma? ¿Los jóvenes lo aprenden antes de partir?

El aprendizaje del idioma es un elemento importante durante la preparación a partir. La exigencia de vivir totalmente inserto en un barrio implica como mínimo desenvolverse en el idioma local. Pedimos a cada misionero responsabilizarse en el estudio personal (con el material de autoaprendizaje que ponemos a su disposición y/o cursos y profesores, según disponibilidad).
Además, proponemos a los misioneros interiorizarse con la historia del pueblo al cual son enviados, su cultura, sus tradiciones y sus problemáticas actuales. El interés que muestran por conocer más sobre sus futuros amigos manifiesta la seriedad con la que quieren vivir la misión.

¿Cómo es el seguimiento de los jóvenes durante la misión en el Punto Corazón?

Cada comunidad de Puntos Corazón tiene un Visitador/a, un consagrado miembro de la Fraternidad Molokai o de la comunidad de las Servidoras de la Presencia de Dios que ayuda a los misioneros a profundizar y vivir intensamente su misión visitando cada tres o cuatro meses el Punto Corazón. Los misioneros tienen la responsabilidad de enviarle un resumen de las actividades de la comunidad semanalmente para que el Visitador/a esté interiorizado de ellas y pueda ayudarlos en caso de dificultades y dudas. Aparte de ser un lazo con el conjunto del Movimiento, el Visitador/a se encarga de encontrar un apoyo para los misioneros en el lugar de misión, esto entre los sacerdotes y las comunidades religiosas, misioneras. Se encargan también de la formación permanente de los misioneros, intentan asimismo ayudarles personalmente a afrontar las dificultades, tanto en la misión de compasión como en la vida comunitaria, de inculturación, la vida de oración, etc.
En los países en los que no hay asociación Puntos Corazón local, los visitadores ayudados por los misioneros, buscan hacer conocer el carisma. Son responsables también de la formación de los misioneros que deseen partir.

¿Qué ocurre al regreso de la misión?

El regreso es un momento delicado en la misión pero que da mucho fruto. Debe aclararse que muchos de los jóvenes que se comprometen con la Obra tienen a la hora de partir alguna formación que les permite comenzar a trabajar al regreso.
Generalmente, un candidato que no tiene un proyecto algo serio para su futuro, tiene el riesgo de tener un aterrizaje difícil a su regreso. Claro que hay que dejar el tiempo de adaptación, pero comprobamos que el resultado de un buen regreso, depende en gran medida de la seriedad con la cual ha sido contemplado antes de irse, por una parte, y por otra parte del buen desarrollo de la misión. Nuestro rol en ese momento es ayudar a los jóvenes a comprometerse con realismo en lo que viven y emprenden. Ésta es una de las finalidades del fin de semana de regreso.

¿Qué riesgos implica la misión en Puntos Corazón?

A través de los medios de comunicación de nuestro país, la realidad internacional se nos presenta como una sucesión ilimitada de hechos de violencia, guerrillas y catástrofes naturales. Los países donde estamos instalados no son la excepción de la regla y muchas veces las familias de los misioneros viven con cierta preocupación a la espera de emails o informaciones tranquilizadoras.
La realidad que vivimos en nuestros barrios suele ser mucho menos dramática e incluso los sucesos más impresionantes no siempre tienen en el mismo impacto en el lugar de los hechos que lo que se presenta en la televisión o en los diarios. Una de las razones principales es porque son vividos a escala humana.
¡Ha pasado que son los mismos padres quienes informan a los misioneros lo que ocurre en su país de misión! Debemos decir también que las comunidades cuentan casi siempre con contactos en embajadas o consulados y el seguro que permite - en caso de ser necesaria - la repatriación de los jóvenes, aunque los primeros en preocuparse y cuidar de ellos en una situación de peligro son sus mismos amigos y vecinos del barrio que son muchas veces la mejor protección que tenemos.

¿Son posibles las visitas durante el tiempo de misión por parte de la familia y amigos?

De manera general, preferimos que las visitas no se multipliquen demasiado, pero nos dimos cuenta que la visita de padres, un hermano o hermana de los misioneros son siempre momentos gratos en la vida de las comunidades. Nuestros amigos del barrio siempre esperan conocer nuestras familias y recibirlas en su mesa, hacerles conocer el barrio, etc. Además, una visita así es un verdadero apoyo para los misioneros. A la hora de regresar a sus países encontrarán en sus familias una escucha aún más atenta. Nosotros recomendamos de que la visita de algún familiar se haga a los dos tercios del tiempo de la misión del misionero: Así tendrá el tiempo de integrarse bien al país y también así la visita no interferirá con su propia despedida. Sin embargo para preservar el equilibrio de la comunidad y la coherencia de la misión, nosotros pedimos a los padres que prevean su viaje acordando con el Visitador del Punto Corazón.
Por lo que concierne lo(a)s enamorado(a)s , pedimos muy simplemente que no haya visita. La experiencia nos mostró que no es cosa fácil para vivir. Una visita de esta índole tiende a acapararse (antes y después) del misionero y le impide vivir plenamente la realidad de su misión.

Una amistad es siempre personal y nos compromete profundamente, ¿cómo es compatible con la renovación constante de los miembros del Punto Corazón?

Este ha sido un tema importante desde los inicios de la Obra. Siempre tratamos de que la renovación de los equipos en los Puntos Corazón – que nosotros llamamos «empalme» sea en lo posible progresiva. Algunos se comprometen por catorce meses, otros por dos años… Así, cuando un nuevo misionero llega encuentra a los «antiguos» que lo reciben y le ayudan a conocer la lengua, la cultura, usos y costumbres del Punto Corazón, y que lo harán entrar progresivamente en las amistades.
Esta transmisión se ha hecho bien hasta ahora. La experiencia nos ha demostrado que nuestros amigos reciben esta realidad de manera simple. Sin embargo el paso de un rostro a otro se hace todavía mejor cuando la amistad personal con un misionero los abre a la comunidad: los amigos de mis amigos son mis amigos. Esto permite que la amistad sea siempre comunitaria, no exclusiva sino inclusiva es una de las razones por las que visitamos las familias de dos en dos durante los apostolados. Es algo que requiere de una gran madurez afectiva y a veces también de un poco de misericordia los unos hacia los otros pero es la única forma de realmente poder ayudar a nuestros amigos.

¿Porqué partir a un país extranjero? ¿Acaso el nuestro no necesita ayuda?

Las fundaciones Puntos Corazón casi siempre son respuestas a llamados. Sin embargo la historia de la Obra muestra que el interés por nuestros países occidentales se está incrementando. El desarrollo de las Fraternidades San Maximiliano Kolbe es un buen ejemplo. Las necesidades de hecho no son menos numerosas en los países ricos que en los países menos favorecidos y no tenemos la intención de ignorarlos.
Hay que agregar que una misión en el extranjero puede constituir un especie de curso intensivo para la compasión. Nuestros amigos de los barrios son verdaderamente los mejores maestros que pudimos encontrar y sin duda los más capaces de abrirnos a una cierta profundidad de mirada casi inaccesible de otra manera. ¿Recibirían los misioneros más de lo que dan? Es difícil decirlo pero es cierto que la exigencia de amistad ligada a la misión Puntos Corazón pone a los misioneros y aquellos de los cuales tienen la responsabilidad una relación de dependencia mutua de la cual cada uno sale beneficiado.

FINANZAS Y SEGUROS


Del punto de vista financiero ¿Cómo funcionan los Puntos Corazón?

Puntos Corazón funciona exclusivamente de donaciones. La mayor parte de sus recursos de la Asociación Puntos Corazón proviene del aporte regular de los padrinos económicos que los misioneros consiguen para su misión. Estos padrinazgos se completan con donaciones que sirven por ejemplo, a la hora de comprar una casa. No recibimos ningún don de ningún gobierno ni de ninguna gran institución. La Providencia hizo que nuestro presupuesto global siempre quede justo y equilibrado.

A cada casa queda atribuido un determinado presupuesto según las necesidades y en algunos países hasta dejamos una buena reserva para que los misioneros puedan partir fácilmente en caso de peligro.
Los padrinazgos son recibidos de manera centralizada y luego redistribuidos según las necesidades de los diferentes Puntos Corazón - que varían según el costo de la vida en el lugar, la cantidad de misioneros presentes etc. Son los mismos misioneros que establecen y administran su presupuesto junto con su Visitador. Cada vez más misioneros son oriundos de los países donde Puntos Corazón está presente; los padrinazgos que ellos pueden encontrar no siempre cubren las necesidades de su misión: Aquellos que pueden juntar más padrinos permiten así a otros misioneros poder partir.
La Asociación Puntos Corazón se encarga de hacer todos los trámites para los boletos de avión y de visas, etc. Pedimos sin embargo a cada misionero participar económicamente con la compra del boleto de avión. El precio del viaje es obviamente muy diferente según el destino, si es temporada alta o baja, etc. Por eso pedimos a los misioneros una contribución personal de $ 1000 y alentamos lo más posible que sea el fruto de un trabajo personal. Es muy a menudo la experiencia para los misioneros de hacer la experiencia de algo que pocos conocen y que de alguna manera ya corresponde con su compromiso con Puntos Corazón.
Grupos como parroquias, escuelas, encuentran a menudo en el padrinazgo de un misionero la acción concreta que muchas veces buscan para que sea el hilo conductor del año o de algún tiempo fuerte en particular. Para las empresas o colectividades que desearían apadrinar, elaboramos un dossier o propuestas de padrinazgos adaptados.

¿De qué seguro médico disponen los misioneros?

Puntos Corazón suscribió con la compañía GMC contratos de seguros agrupados brindando la mejor cobertura posible a los misioneros. Estos contratos que representan una parte muy importante en el presupuesto de la Obra, les permite ser atendidos en los mejores centros de salud dondequiera sea el lugar de su estadía. Les incentivamos en acudir a éstos cada vez que sea necesario sabiendo que un misionero con buena salud vale por dos. En caso de dificultad más grave los GMC son dotados de un protocolo que da los pasos que seguir. El misionero enfermo es puesto en relación con los equipos de expertos de la sociedad de seguro que designarán sus colaboradores reconocidos en el país de misión y pueden decidir repatriarlo si fuese necesario. Nuestros contratos de seguro cubren también los daños que los misioneros podrían causar a terceros, y cubren a los misioneros hasta un mes después de su regreso. Siempre quedamos disponibles para responder a todas estas preguntas de orden administrativo.

¿De qué medios de prevención disponen en el tema del higiene y la salud?

Somos muy vigilantes respecto a la salud. Pero consideramos que los misioneros que salen con la Obra son personas responsables; más allá de la transparencia pedida sobre estas cuestiones durante el discernimiento. El primer paso de la prevención es poner la atención en que a partir del momento que alguien viaja a un país extranjero es obvio que se expone a ciertos riesgos. En medicina como en cualquier otro ámbito, el riesgo cero no existe. Partir a vivir en los barrios humildes donde el clima, el ritmo de la vida, la comida, las condiciones de higiene son diferentes nos impone exigencias suplementarias. Los testimonios de ex misioneros y de responsables contribuyen a esta toma de consciencia. Pedimos como mínimo estar al día con las vacunas obligatorias ya que lo exige el seguro y para la obtención de ciertas visas. Por otra parte alentamos a completar esa lista con las vacunas recomendados en función del país de destino. Pudimos verificar que las vacunas limitaban los riesgos y hacemos un balance con cada uno de los misioneros antes de la partida sobre está cuestión. Finalmente insistimos mucho antes y durante la misión sobre el respeto de las reglas más básicas de higiene que los misioneros tienen en la vida cotidiana de su Punto Corazón: uso de alimentos y agua, la calidad de la comida, el descanso…
Aun si no garantizan una experiencia sin problemas estas reglas de higiene contribuyen seguramente a minimizar los riesgos. En algunos países más expuestos pedimos que los Amigos de los niños hagan chequeos médicos periódicamente. Uno de los roles de los Visitadores es justamente ver que los Amigos de los niños respeten estas cuestiones y que se tome el tema del cuidado y de la salud seriamente.


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