• 20 de agosto de 2013
es

Primero, Dios.

La alegría de nuestros niños.

por Aracelli, misionera en Honduras.

Sorprendida por estas dos palabras: “Primero, Dios”

Como cada miércoles se celebra la misa en la casa. Por lo tanto, vienen nuestros amigos y entre ellos dos hermanitos monaguillos: David de 10 años y Alejandro de 8 años. Al terminar la misa, usualmente, aprovechamos la presencia de nuestros amigos y conversamos con ellos. En un momento, me acerco a Martha, quien es la madre de los dos pequeños monaguillos. Ella, acaba de perder a su hijo mayor (víctima de la delincuencia). Sin embargo, algo realmente admirable en ella y en los niños es la paz que se aprecia en sus rostros a pesar de que están atravesando la etapa de duelo.

Martha empieza a detallarme en que consisten sus actividades diarias. Me cuenta que solo algunos días puede lavar ropa y los días que no puede no hay dinero para cocinar o para la lonchera que deben llevar a la escuela. Por lo tanto, hay noches en que los tres se acuestan sin cenar. Frases como: “Hoy, no tenemos dinero para comprar. Pero, mañana será otro dia. Porque, primero Dios.” Es lo que ella le dice a sus hijos. Sí, Aracelli en esos días les digo a los niños que, Primero Dios. El proveerá y asi es, siempre sale algo”. Ella sabe, y sí que lo sabe, que cada dia está en las manos de EL.

Mientras, escuchaba esas frases empecé a formularme preguntas. ¿Qué hace que una persona pueda relatar las dificultades que atraviesa a diario sin el más mínimo tono de lamentación? ¿Pongo (o ponemos) Primero a Dios, en medio de mis (o de nuestras) incertidumbres?

Pienso, en que quizás es aquí donde he aprendido o recordado dos cosas: Que son los pequeños momentos inesperados los que me dejan las más grandes y esperadas lecciones. Además, que no hay necesidad de grandes discursos y palabras complejas para tocar el corazón de las personas.


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