• 17 de mayo de 2011
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Punto-Corazón en las universidades de Lima - PUCP

En el campus de la católica

Tras la difusión de Puntos Corazón en la Pontificie Universidad Católica del Perú, Hermana Gabriela nos comparte:

Desde dos años ,hna Albana empezó a hacer cono­cer Puntos Cora­zón en el ambiente uni­ver­si­ta­rio. Sigo con Cynthia, miem­bro de la Fra­ter­ni­dad Maxi­mi­li­ano Kolbe y secre­ta­ria de Punto-cora­zón en Perú. Reco­rre­mos los Ins­ti­tu­tos, uni­ver­si­da­des y Aca­de­mias de Lima para ‘inser­trarse’ en este medio tan sor­pren­dente y apa­sio­nante, para pro­po­ner a los jóve­nes una expe­rien­cia que cambió nues­tras pro­pias vidas.

‘Infil­trarse’ es una buena pala­bra porque el acceso no es fácil! Se nece­sita pasar por varios con­tro­les antes de encon­trar a la per­sona com­pe­tente: de los guar­dias hasta el cape­llán, pasando por las secre­ta­rias y el rector, el cir­cuito es muchas veces lento y formal. Tuvi­mos así reac­cio­nes de indi­fe­ren­cia, pro­me­sas que se quedan a su estado ini­cial, y por fin son­ri­sas que nos abrie­ron puer­tas…
Es así que con­se­gui­mos ingre­sar en la «Uni­ver­si­dad Cató­lica Pon­ti­fi­cia de Perú», una de las más gran­des y pres­ti­gio­sas del país. Con sus 10 000 estu­dian­tes y un campus inmenso, her­moso, aco­ge­dor y eco­ló­gico en el que se puede apre­ciar vena­dos en liber­tad… es el lugar ideal para hacer des­cu­brir Puntos Cora­zón a estos jóve­nes.
Desde el año pasado, la pas­to­ral de la uni­ver­si­dad fue con­fiada a la comu­ni­dad peruana ‘Pro Eccle­sia Sancta’. La cape­lla­nía reci­bió un nuevo impulso pro­po­niendo a los estu­dian­tes misa y con­fe­sión coti­diana, encuen­tros y apos­to­la­dos regu­la­res.
Desde el primer encuen­tro el padre Lenin está muy bien dis­puesto e inte­re­sado por el movi­miento. Nos pre­sentó a todo el equipo y a los estu­dian­tes com­pro­me­ti­dos.

Así fue como el día 5 de mayo se rea­lizó una pre­sen­ta­ción de Puntos Cora­zón, con pro­yec­ción de un audio­vi­sual y tes­ti­mo­nios. Oca­sión para los estu­dian­tes de dejarse tocar por la lla­mada urgente a la com­pa­sión por los más peque­ños; es por ellos que nos lan­za­mos en esta aven­tura de amor: ¿Quién los con­so­lará cuando Aldo, Ingrid y Hugo hayan regre­sado de su misión en Ecua­dor, Argen­tina, Brasil?
¿Quién tomara su lugar con los niños y los más pobres de sus barrios?

Hna. Gabriela

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