• 14 de septiembre de 2011
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Puntos Corazón y las JMJ en Madrid

En grupo con María, Ricardo y su hermano Roberto

Un grupo de Puntos Corazón partió el 10 de Agosto a Madrid para vivir el encuentro con el Santo Padre. Ellos nos comparten:

Al llegar al aero­puerto de Madrid y encon­trar­nos con Ricardo y María, pareja de espo­sos que nos aco­ge­rían la semana previa a la JMJ, fue una gran ale­gría y sor­presa, sor­presa por lo jóve­nes que son (30 y 27 años) y por haber acep­tado aco­ger­nos en su casa siendo noso­tros un grupo de 8 per­so­nas.
En nues­tros ros­tros era evi­dente el can­san­cio pero se podía ver la dis­po­ni­bi­li­dad de querer vivir a fondo cada encuen­tro, de estar abier­tos a esta pre­sen­cia de Cristo vivo.
Arges: Un pequeño pueblo de Toledo donde los feli­gre­ses habían pre­pa­rado una gran bien­ve­nida en la plaza del pueblo a todos los pere­gri­nos, (noso­tros los únicos perua­nos, los ale­gres jamai­qui­nos y los ami­ga­bles cali­for­nia­nos).
Fue una semana llena de muchos encuen­tros donde cada grupo de pere­gri­nos par­ti­cipó dando a cono­cer cómo se vive la fe en su propia cul­tura, ya sea con cantos o con alguna danza, como lo hici­mos noso­tros el día de la des­pe­dida, pues bai­la­mos danzas de las 3 regio­nes: Costa, Sierra y Selva. Seis días donde com­par­ti­mos no sólo con los pobla­do­res de Argés sino con los pere­gri­nos, con quie­nes a pesar de la dife­ren­cia de idioma no hubo impe­di­mento para comu­ni­car­nos, pues nos unía una misma fe.
Madrid: Lle­ga­mos a nues­tro lugar de aco­gida: un cole­gio de reli­gio­sas situado en Chueca, un barrio homo­se­xual, donde pudi­mos cono­cer de cerca la rea­li­dad de España y la per­se­cu­ción de nues­tra Igle­sia, pues vimos mani­fes­ta­cio­nes que se levan­ta­ban en contra de la pre­sen­cia de nues­tro pon­tí­fice y de la nues­tra, es decir de la Igle­sia. Sin embargo, el pre­sen­ciar esta opo­si­ción no fue un impe­di­mento para seguir viviendo este encuen­tro, pues sabía­mos que estar alo­ja­dos en Chueca era una invi­ta­ción del mismo Cristo para abra­zar sus heri­das y ser tes­ti­gos del sufri­miento de esta gente. Acep­ta­mos esta invi­ta­ción de Cristo bajo nues­tra mirada, nues­tro carisma, el de la com­pa­sión y la con­so­la­ción; pero no es una invi­ta­ción a seguir solos sino una invi­ta­ción a cami­nar con Cristo a través de una pre­sen­cia con­creta, una com­pa­ñía, pues tuvi­mos la gracia de encon­trar­nos con la comu­ni­dad de Puntos Cora­zón de Italia, entre ellos un sacer­dote tam­bién de nues­tro movi­miento con quie­nes tuvi­mos la opor­tu­ni­dad de rezar laudes, cele­brar la misa y com­par­tir los momen­tos vivi­dos durante el día. Tam­bién tuvi­mos la opor­tu­ni­dad de encon­trar a dos reli­gio­sas, las cuales vivían casi al frente de nues­tra casa, cuya capi­lla tiene expuesto al San­tí­simo Sacra­mento, donde al final de nues­tra jor­nada apro­ve­chá­ba­mos para dar gra­cias por lo vivido.
Encuen­tro con el Papa:
Por fin el día espe­rado, 6 horas bajo el sol espe­rando ver a Bene­dicto XVI en la plaza de Cibe­les y luego en Cuatro Vien­tos, miles de jóve­nes, diver­sas ban­de­ras, un mismo cora­zón, una misma fe ¿Por qué? ¿Qué nos reunía? Pues es el deseo de encon­trarse con el Suce­sor de San Pedro, de ase­gu­rar la pre­sen­cia de Cristo, ver la con­ti­nui­dad de la Igle­sia, con­fir­mar que no somos los únicos en tener pre­gun­tas, en tener ese deseo de Dios, vivir esta comu­nión con la Igle­sia Uni­ver­sal. Un hombre mayor (muy mayor) que tiene el único deseo de com­par­tir con noso­tros su larga, pro­funda e intensa expe­rien­cia con Cristo y ¿qué mejor que recor­dar la noche de la vigi­lia, la noche de la tor­menta, donde la lluvia no impi­dió que todos nos que­de­mos junto al Santo Padre, ya que él dijo: «Si ellos se quedan yo tam­bién me que­daré». Por eso cuando volvió a salir para la ado­ra­ción muchos que ya esta­ban aco­mo­dán­dose para dormir se des­per­ta­ron y comen­za­ron a gritar de ale­gría, pues la ale­gría de nues­tro pastor que no nos aban­dona al igual que Cristo con noso­tros: nunca nos deja, siem­pre está y estará a nues­tro lado.


Bienvenida en Argés Con el Punto Corazón de Italia Cynthia con María Elizabeth (ex misionera en la Ensenada) Reynaldo y Elizabeth (ex misionera de Barrios Altos) Liliana y Camila (ex misionera en Barrios Altos) Antes de la Tormenta en Cuatro Vientos En el mirador de Toledo con María y Ricardo Con Benedicto XVI Reynaldo, Marie, Cynthia, Arturo, Liliana, Fernando y Mercedes (equipo de (...)
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