• 30 de mayo de 2012
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Retiro: La Teología del Cuerpo

Juan Pablo II

En Mayo,Los misioneros del Punto Corazón y las hermanas Servidoras de la Presencia de Dios, vivieron un retiro junto a padre Lorenzo, (responsable de Puntos Corazón en América Latina) para profundizar acerca de «La teología del cuerpo». Mathilde nos comparte:

Como varias veces al año, después de Pascua recibimos la visita de Padre Lorenzo; además de su estadía en el Punto Corazón de Barrios Altos, fue para nosotros la ocasión de hacer un retiro de tres días durante los cuales nos introdujo a “La Teología del Cuerpo”, tema que Juan-Pablo II enseñó durante varios años en sus catequesis del miércoles y que dirigió sobre todo a los laicos.

El Papa parte de la pregunta que hicieron los fariseos a Jesús sobre el matrimonio, de acuerdo al Evangelio según San Mateo (19, 3-6):
“En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba: −¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?”.
Jesús, para responder retoma el Génesis, es decir la voluntad original de Dios para el hombre y la mujer:

“Él les respondió: −¿No habéis leído que el Creador en el principio los creó hombre y mujer, y dijo: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne»?”

Frente a las ideas reducidas que tenemos del hombre, Jesús nos hace mirar desde el principio.

El primer relato del libro del Génesis tiene un tono objetivo: vemos como el mundo está creado para el hombre, hecho a la imagen y semejanza de Dios, y por consecuencia la dignidad y responsabilidad de éste en la creación, son hechos que no se pueden manipular.

El segundo relato muestra más al hombre como sujeto, dotado de libertad por Dios. En efecto tiene la posibilidad de elegir: da el nombre a los animales, escoge al final comer del árbol del conocimiento del bien y del mal y no confiar en su Creador…

El pecado produce un quiebre en la relación del Hombre con Dios, con la creación y con sí mismo.

Al principio, también vemos que frente a la creación, el hombre se descubre solo: es creado solo frente a Dios y no encuentra una ayuda adecuada en las demás creaturas. Vive en una soledad originaria que le hace tomar consciencia de sí mismo y reconocer en la mujer su semejante. Juntos pueden alcanzar la plenitud de comunión por cual están hechos.
Después del pecado, un límite aparece en su relación: tienen vergüenza uno frente al otro y experimentan otra soledad, fuente de sufrimiento. Es decir, la imposibilidad de comulgar verdaderamente.

Por eso, Jesús nos hace mirar desde el origen, donde el hombre está creado para amar por medio de su cuerpo, que le permite afirmarse como persona y entregarse. El cuerpo tiene un sentido esponsalicio.

Así el Papa nos hace confrontar las costumbres e ideas del mundo actual con lo que Dios quiere para el hombre y lo que le pide en al origen de la creación. Nos hace recordar lo grande que somos, alma y cuerpo, y mirar hacia lo más alto de que nuestros límites e ideologías. Además, nos salva por su cruz y su resurrección y nos dá en su Iglesia los medios para vivir nuestra vocación.

Mathilde

(Puntos Corazón Barrios Altos)


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