• 2 de mayo de 2013
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Senegal: Kiriku, la gracia de los 20 años del Punto Corazón

Kiriku y la bruja, Senegal, marzo 2013

por Ale­jan­dra, misionera en Sene­gal

En Marzo fes­­te­­já­­ba­­mos 20 años de la pre­­se­n­­cia del Punto Cora­­zón Santa Mónica, ¿cómo fes­­te­­jarlo?
Padre Thi­­bault nos pro­­puso hacer una obra de teatro con los niños que vienen regu­­la­r­­mente a nue­s­­tra casa, para jugar, para rezar, para estu­­diar, para crecer en la fe y porque no repre­­se­n­­tar lo que les apa­­siona, lo que los ide­n­­ti­­fica, “Ki­­ri­­kou y la bruja”.
En dos horas de reu­­nión, entre dudas y cer­­te­­zas ele­­gi­­mos los dire­c­­to­­res de la obra de teatro, la res­­po­n­­sa­­ble de deco­­ra­­ción y los res­­po­n­­sa­­bles de dis­­fra­­ces y acce­­so­­rios. Ele­­gi­­mos los posi­­bles acto­­res, 27 niños entre 6 y 16 años. Y come­n­­za­­mos el gran tra­­bajo, los ensa­­yos de lunes a jueves de 18:00 a 19:15 hs. y el fin de semana a partir de las 16:00 hs., cuando ter­­mi­­ná­­ba­­mos el rosa­­rio.

Irina y padre Thi­­bault se lle­­va­­ron el tra­­bajo más pesado, hacer repe­­tir a cada niño el texto. Una cosa que tienen que saber es que en nue­s­­tro grupo de acto­­res hay niños que no saben hablar muy bien fra­n­­cés, son de lengua Wolof, otros tienen difi­­cu­l­­ta­­des con la lec­­tura y otros son sim­­ple­­mente peque­­ños. Ento­n­­ces todo se lo apre­n­­die­­ron con un único método: la escu­­cha, la ate­n­­ción, la repe­­ti­­ción. Una vez los textos impre­­sos en la memo­­ria, el siguiente paso era tra­­ba­­jar la acti­­tud, apro­­piarse del per­­so­­naje; fue difí­­cil. Mie­n­­tras tanto Con­­suelo pin­­taba los pai­­sa­­jes de fondo, cinco en total, en telas de 2 metros de alto por 5 de ancho. El primer pai­­saje que pintó fue el pueblo de Kiri­­kou, viendo la belleza de su tra­­bajo en dos días, los otros pai­­sa­­jes con­­ti­­nuó pin­­tá­n­­do­­los con un entu­­siasmo sin igual. Yo comencé a visi­­tar los pue­s­­tos de ventas de telas y los cos­­tu­­re­­ros, mi tra­­bajo era ima­­gi­­nar y dibu­­jar los trajes y ver si nue­s­­tros cos­­tu­­re­­ros de bubu podían lan­­zarse en nue­s­­tra ave­n­­tura.

Durante dos meses escu­­ché decir: “no puedo más, creo que voy a morir, estoy can­­sada”. “Que gracia enorme poder cono­­cer a cada niño en un con­­texto dife­­rente.” “Pude hacer un lindo encue­n­­tro con tal que me ayudó”. “Gra­­cias por tus ideas». «Será que vamos a llegar”.
Dos meses de tra­­bajo en donde cada uno se esfo­r­­zaba y daba lo mejor. Dos meses en donde poco a poco el barrio entero come­n­­zaba a hablar de “Ki­­riku y la bruja”, dos meses escu­­chando a otros niños en la puerta del Punto Cora­­zón, repi­­tiendo las pala­­bras que nue­s­­tros acto­­res repe­­tían día y noche en sus casas, en la escuela, en sus sueños. Todo el barrio hablaba y can­­taba “Ki­­riku”. ¡Cuánta expe­c­­ta­­tiva!

Sábado 9 de Marzo: pre­­se­n­­ta­­ción de la obra de teatro en la resi­­de­n­­cia del emba­­ja­­dor fra­n­­cés. El lugar es bellí­­simo, con vista al mar. Algu­­nos padres de los acto­­res nos aco­m­­pa­­ña­­ron. Los invi­­ta­­dos come­n­­za­­ron a llegar, que aba­­nico de colo­­res; fami­­lias fra­n­­ce­­sas con sus niños, polí­­ti­­cos, mili­­ta­­res, auto­­ri­­da­­des reli­­gio­­sas, sace­r­­do­­tes, volu­n­­ta­­rios. Padre Thie­­rry de Roucy antes de que la obra come­n­­zara hizo una ora­­ción con ellos y los ben­­dijo. El espe­c­­táculo comenzó con unas pala­­bras intro­­du­c­­to­­ras de padre Thi­­bault, la obra de teatro comenzó y todos esta­­ban mara­­vi­­lla­­dos del tra­­bajo de los niños, nue­s­­tros niños. ¡Qué orgu­­llo! Durante el coctel ofre­­cido por la emba­­jada los acto­­res se mez­­cla­­ban con los invi­­ta­­dos, un niño de una fami­­lia fra­n­­cesa había dibu­­jado para Matías nue­s­­tro Kiriku, algu­­nos se ace­r­­ca­­ban a Karaba, la bruja, inte­r­­pre­­tado por Mounas, para sacarse fotos. Oli­­vier uno de los feti­­ches corría por la resi­­de­n­­cia con sus fans. Ver­­da­­de­­ros arti­s­­tas.

Al final hemos reci­­bido algu­­nas invi­­ta­­cio­­nes para pre­­se­n­­tar la obra en cole­­gios y cen­­tros cul­­tu­­ra­­les. No sabe­­mos qué hare­­mos con todas estas pro­­po­­si­­cio­­nes, pero de una cosa esta­­mos segu­­ros “Ki­­riku” fue la gracia de los 20 años.


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