• 4 de octubre de 2012
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Septiembre: Puntos Corazón, un encuentro con el otro

tarde de apostolado en Pachacútec

¿Pun­tos Cora­zón? Un mis­te­rio de Visi­ta­ción…
«Se dice a menudo que el Evan­ge­lio es el libro de los encuen­tros. Podría decirse lo mismo de Puntos Cora­zón. Puntos Cora­zón es una oca­sión de encuen­tros. No son encuen­tros de cifras y de datos socio­ló­gi­cos, tam­poco encuen­tros de situa­cio­nes terri­bles, sino encuen­tros de per­so­nas, de cora­zo­nes. Es por eso que nues­tro propio cora­zón, que aspira tanto al amor del otro, a la comu­nión con el otro, se encuen­tra tan a gusto.»

Sin duda lo que hemos vivido estos meses ilus­tran cla­ra­mente esta pala­bra de Padre Thie­rry: visita de Her­mana María Belén en sep­tiem­bre, visita de Padre Lorenzo en agosto, visi­tas de las fami­lias de los Amigos de los Niños en julio y junio, visita de Lind­say en Fran­cia para las orde­na­cio­nes. Cada vez brota el gozo de cono­cer un rostro nuevo, de acoger en su cora­zón una per­sona hasta ahora des­co­no­cida, de poder reco­no­cer en el otro, un her­mano.

Ese es el método que vive la Igle­sia. Lo vimos recien­te­mente en la visita de nues­tro Papa al Líbano: ese gesto suyo de visi­ta­ción elevó los cora­zo­nes y per­mi­tió, unién­do­los, que se mani­fieste la espe­ranza de todos porque se reco­noce en cada uno los mismos deseos de feli­ci­dad y de paz.

Ese es el método de Cristo que nos visitó, hacién­dose uno de noso­tros, y que sigue pre­sente en su Igle­sia. Lo que nos salva del ahogo de las cosas y nos renueva la mirada sobre lo bello, es el encuen­tro con Él, aquí y ahora,. ¡Y nues­tro cora­zón des­borda en la acción de gra­cias!

Hna. María Plouchart

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