• 19 de julio de 2011
es

Testimonio de Aldo en Brasil, Julio 2011

Aldo en la Fazenda, Brasil

Des­pués de su misión en Ecua­dor, Aldo nos com­parte su expe­rien­cia en la Fazenda - Brasil.

Ya han pasado más de dos meses desde que llegué a Brasil, ahora estoy viviendo en la Fazenda do Natal que está situada en el Estado de Bahía al norte de Brasil, este lugar es muy bello y lleno de vida, la natu­ra­leza nos envuelve y en cada momento nos habla de Dios.

En esta carta quiero pre­sen­tar­les como ha venido siendo mi vida aquí y algu­nos de los nuevos amigos que Dios me ha rega­lado.

A través de esta expe­rien­cia siento que Dios me sigue edu­cando en el valor de las peque­ñas cosas de encon­trar el sen­tido de la vida en el pre­sente, no en lo que puede o no puede ser, en mirar mi pre­sente y amar, en cada cosa pequeña, ya sea en el tra­bajo sen­ci­llo, al jugar con los niños, al estar en la Igle­sia orando, al com­par­tir con mis her­ma­nos de comu­ni­dad, al lavar mi ropa, al coci­nar, sé que una per­sona del mundo actual puede pensar “¡este ya quemó cere­bro!” cómo puede haber dejado de tra­ba­jar, dejar su futuro, a su fami­lia, dejar todo para estar allá cor­tando pasto, haciendo pan, sin ganar dinero, es una locura…pero encuen­tro más sen­tido en esto, pues al hacerlo me encuen­tro con Dios y al encon­trarlo a Él me encuen­tro a mi mismo en cada cosa que hago y así encuen­tro el sen­tido de mi vida.

"Com­prendí que existe una cari­dad más grande toda­vía que dar pan o cui­da­dos, es la de pro­po­ner un sen­tido.
…Si nues­tros nuevos amigos salen con la panza llena, bien abri­ga­dos sen­ti­mos que una pre­gunta los habita aún, una pre­gunta que tienen en común con los habi­tan­tes de los barrios ricos LA DEL SEN­TIDO ¿Por qué? ¿De qué sirve? ¿Qué es el mañana? ¿Qué direc­ción dar a nues­tra vida? Esta pre­gunta la arras­tran a lo largo de las calles, es sus ghetos, duer­men con ella, la escri­ben sobre las pare­des… En resu­men, esta pre­gunta no cesa de habi­tar­los y los con­sume a veces hasta matar­los."

(P. Thie­rry de Roucy)

Una Mirada Dife­rente: Con­cre­ta­mente esto lo vi en el tiempo que com­partí con Daniel (Dan Dan - 7 años) y Marcos (Marcus - 9 años). Hace un tiempo el matri­mo­nio que cuida de ellos par­tie­ron rumbo a Fran­cia por 15 días - pues tenían que asis­tir a un com­pro­miso fami­liar – fue enton­ces que con­fia­ron la tarea de cui­dar­los a Erica (Amiga de los Niños de USA) y a mi, la cual acep­ta­mos con mucha ale­gría, aunque de mi parte estaba con bas­tante incer­ti­dum­bre pues nunca había cui­dado de tanto tiempo de dos niños. Bueno, Daniel tiene 7 años y es un niño lleno de vida, hiper pero hiperac­tivo, con pro­ble­mas de con­cen­tra­ción pues le cuesta estar quieto y ama jugar todo el día. Marcos tiene 9 años, es un niño que quiere madu­rar rápi­da­mente, intenta mos­trar que el es inde­pen­diente y que puede tomar sus pro­pias deci­sio­nes, pero tam­bién alberga mucha vio­len­cia en su inte­rior – puede ser que esto se deba a que vivió más tiempo en la calle que Daniel – ambos fueron aco­gi­dos por la obra hace 4 años - ya que la madre de ambos con­su­mía drogas y bebía alcohol cuando estaba emba­ra­zada de ellos.

Al inicio fue un tanto difí­cil, pues como todo niño te van desa­fiando y midiendo para ver hasta donde los dejas llegar, pero poco a poco comen­za­mos a reco­no­cer­nos el uno al otro y a ser amigos.

De todo este tiempo lo que me impacto mucho fue ver a Daniel, vivir tan inten­sa­mente, de poner el cora­zón en cada cosa que hace, el puede ser terri­ble pero ama con mucha inten­si­dad, siem­pre pide en cada ora­ción por todos los misio­ne­ros que lo mar­ca­ron y por su fami­lia. Cuando lo veo con Erica, veo su sed por la pre­sen­cia de una mamá, del amor que nece­sita y así entendí que él está aquí tam­bién para mi y para Erica, pues veo en él mi sed tam­bién de una mano más grande que yo, que me enseñe a cami­nar, que me ayude a tener un sen­tido, de saber que soy amado, y así llego a Dios a través de Daniel y así todo tiene sen­tido.

Para ter­mi­nar solo quiero dejar­les esta frase de Don Gius­sani que me habla mucho y para mi es muy cierta “La sole­dad en efecto no es estar solo, sino vivir en la ausen­cia de un sig­ni­fi­cado” (El Sen­tido Reli­gioso)

Les envío un fuerte abrazo a cada uno de uste­des y saben muy bien que cuen­tan con mis ora­cio­nes y que segui­mos Unidos en Él.

En Jesús y María.

Aldo

Fiesta de San Juan Rudy jugando con los niños de la Fazenda Rudy y João haciendo pan Celebración de la misa en la capilla de la Fazenda
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