• 18 de mayo de 2011
es

Testimonio de Ingrid en Argentina, Mayo 2011

Padre Thierry y hna Leticia en el Punto Corazón de Buenos Aires - Argentina

Después de diez meses de misión en Buenos Aires Argentina, Ingrid nos cuenta:

Les deseo una muy feliz Pascua ¡Que Cristo resucitado les traiga su alegría y su paz!
El tiempo pasa muy rápido y ya son 10 meses de misión, un tiempo muy lindo, lleno de rostros nuevos, miradas llenas de tristeza y alegría, un tiempo simple, vivido de la manera más simple, pero colmado.
Por acá el verano ya pasó, comenzaron los vientos fríos, los días más cortos, la gente ya deja de tomar mate en la puertas de las casas, ya comenzaron las clases y los niños ya no están todo el día en la calle. Este tiempo de misión aunque siento que paso muy rápido, lo veo como un largo camino con lindos regalos de Dios y en el que también me he encontrado más consiente de mis debilidades, con mis luchas y mi pequeñez que al contrario de entristecerme me van fortaleciendo…
Quiero contarles de Sergio. El tiene 36 años y deficiencias mentales por lo que se comporta como un niño de no más de 10 años. Él viene a nuestra casa a cualquier hora, a veces varias veces al día para contarnos sus problemas y sus sufrimientos; siempre quiere llamar nuestra atención y si no podemos atenderlo llora, dice que seguro ya no lo queremos y entonces hay que escucharlo, escuchar una y otra vez las mismas historias y a veces tengo la tentación de irme, no sería difícil, siempre tenemos cosas por hacer, pero él nos necesita, somos sus amigos. Yo soy débil, me canso y es ahí cuando vuelvo a pedirle a Dios que me llene de su amor, para poder escucharlo con cariño, para atenderlo, a él, que es infinitamente amado por Dios. Para poder ver a Jesús en este hombre y en todos los que me agradan y los que no.
Ayer fui a visitar a Humberto, él es un hombre ya mayor, su esposa murió hace más o menos un año, tiene problemas fuertes de salud por lo que pasa mucho tiempo en el hospital y se mueve con un poco de dificultad. Ahora cuida a dos de sus nietos, ya que su hija (la madre) murió de VIH hace un tiempo.

Ingrid con su comunidad y las Hnas Servidoras de la Presencia de Dios


Cuando fuimos nos abrió uno de sus nietos, que cuando supo que éramos de Punto Corazón nos hizo entrar. Aunque las casas por el punto son muy humildes y nunca he creído que el dinero te haga feliz, ver esta casita tan humilde me conmovió. Después salió Humberto, no sé cómo expresarles con palabras la mirada de este hombre, tan sencillo y tan agradecido por la simplicidad de nuestra visita. Hay momentos en los que como ayer ante Humberto soy consciente de mi pequeñez, no voy a aliviar sus problemas económicos, ni mejorar su salud, ni sé si mis palabras ayuden, el tenía ganas de contarnos de él, de sus sufrimientos, de sus deseos, yo solo podía escucharlo con mucha atención, mirarlo con todo mi amor y ahora rezar
por él y su familia. Pensaba en el evangelio de ayer, me gusta mucho, yo también quiero ser como el niño que ofrece los cinco panes y los dos peces, tan insuficientes, pero da todo lo que tiene, después en las manos de Jesús ocurren los milagros.
Estos últimos tres meses estuvieron llenos de actividades, tuvimos la visita de nuestro fundador, Padre Thierry, quien nos sorprendió por su simplicidad y pasamos un lindo momento. También llegaron las hermanas Servidoras de la Presencia de Dios (las hermanas de Puntos Corazón) para la fundación de una casa en Buenos Aires, está hermana Milagros, que es de Perú y Hermana Mariana, que es Argentina. Ellas son muy dulces y ahora podemos compartir tiempo con ellas, como una familia ahora más grande.
Después llegó Semana Santa, muy diferente a los años anteriores, sin ningún viaje, pero muy feliz, un tiempo de cuaresma vivido como un tiempo de espera, de preparación, como un regalo. Vivimos las celebraciones en comunidad. El Vía Crucis viviente con los chicos de la Parroquia. Una hermosa fiesta de Pascua de resurrección, con un almuerzo lindo en el Punto con una familia franco-inglesa que nos recibe para descansar en su casa, ellos también están lejos de sus familias y estuvieron felices de pasar la Pascua en una Villa (pueblo joven). Nos dijeron que fue la mejor Pascua que pasaron. En la tarde la pasamos con los niños de nuestro
barrio y con la familia que nos visitó, con muchos juegos y alegría y algunas personas que viven solas a quienes invitamos a cenar en el Punto.
Acá tenemos una gran gracia, las personas nos dan fácilmente su amistad, nos dan su confianza y nos reciben con cariño, es fácil quererlas y aunque nosotros no sabemos cómo actuar muchas veces, Dios actúa por medio de nosotros y nuestra Madre hace nuestros gestos fecundos.
Muchas gracias por su ayuda, por sus oraciones y cariño, me confìo a sus oraciones así como ustedes están en las mías.
Con afecto.

Ingrid

Volver