• 16 de enero de 2012
es

Testimonio de Lesly en Argentina, Enero 2012

Peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Lujan

En Agosto del 2011, Lesly partió al Punto Cora­zón Beato Carlos de Fou­cauld en Buenos Aires - Argentina para seguir con su segunda misión como pos­tu­lante de las Per­ma­nen­tes de Puntos Cora­zón, ella nos comparte:

Cuando escribía bosquejos de mi primera carta estábamos en plena época de los amigos enfermos en el barrio, por lo que muchas veces tuvimos que ir al hospital para visitarlos allá. Y sobre todo quería contarles de Raquel, solo que no pensé que lo haría en esta circunstancia. Ella era una señora de unos 45 años, a quien le detectaron diabetes hace sólo dos años, y que luego tuvo una parálisis fruto de su elevación de azúcar en la sangre. Ella vivía cerca de casa, por lo que la veíamos regularmente, solo que a veces no la sacaban a la puerta así que había que pedir entrar y solo se nos permitía si estaba limpia. Cuando nos veía llegar abría bien los ojos y nos preguntaba cuando íbamos a volver. Un día Aurelie nos comentó que le vio una herida en la cabeza y que hiciéramos presión para verla, así que fueron Jessi y Edvin a verla, y lograron convencer a la familia que era necesario llevarla al médico para que la atiendan, pero ese día no consiguieron ambulancia para llevarla así que al otro día fueron ellos nuevamente con un familiar al hospital “Evita”. Estuvo internada unas semanas, y la visitábamos rotándonos. Un día Jessi me comentó que estaba triste de verla tan descuidada y con tantos piojos, al otro día que fui con Peter, vi que le habían cortado el cabello pero aún así su almohada y cabeza tenían muchos piojos, estaba con una amiga señora María, así que mientras conversábamos le dije: “Raquel, tu otra mano sí está bien, porque no haces el intento de peinarte, te ayudo, dale, ¿quieres que te lave la cabeza?”; dijo: “sí”; y mientras la sentaba me miró con una carita y me preguntó: ¿podes bañarme?, le sonreí aceptando. Así que Peter nos ayudó a llevarla al baño y entre sra. María y yo la bañamos, la peinamos y la limpiamos todo lo que pudimos, luego ya más fresquita la llevamos a su cama, nos quedamos con ella un poco más y nos fuimos. A los días mejoró un poco así que comenzamos a visitar a otros amigos enfermos, igual tratábamos de verla un poco por su casa, pero hace ya casi un mes, no tenía muchas ganas de nada, mismo si siempre tuvo el apoyo de su esposo, que la cuidaba. Pero parece que siempre necesitamos más. Por momentos frente a su enfermedad se dejaba porque no sentía que le importara a alguien. Cuando teníamos un gesto de amor con ella, trataba de cuidarse unos días, luego otra vez se dejaba como cuando la internaron la primera vez, nadie se movía. Decían sí, está mal, pero no se movían, hasta que fuimos y buscamos y la llevamos. Pero igual no se cuidaba, ni la cuidamos tanto, en su

casa Punto Cora­zón: Beato Carlos de Fou­cauld en Buenos Aires, Argentina

alimentación, en su higiene. A veces me pregunto hasta cuanto estar atenta, porque si asumimos todo nosotros, tampoco los dejamos vivir, pero si no presionamos los dejamos morir. Cuando amamos a alguien no queremos dejarlo morir, y el aceptar que ellos tomen la obligación del cuidado de sus familias es arduo y duro, más que nada doloroso porque aprendemos a quererlos y queremos que los traten siempre mejor.

Cuando leía las cartas de Padre Thierry, nos veía ahí cuando decía: «...Al termino de la última cena y después de haber lavado los pies de sus apóstoles, Jesús les dijo: “Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes (Jn.13,15)”. “Él no nos invita a reproducir sus palabras, sólo nos invita a hacer aquello que Él mismo ha hecho.”. “Y entonces, el amor termina de expresarse mediante un cuerpo que se da por entero para que otros tengan vida.”»

Esa semana la fuimos a ver 3 veces y no nos dejaron verla porque no la habían bañado, finalmente este 24 a la noche al volver todos de la Misa de Navidad la vimos sentada fuera de su casa limpia así que nos quedamos un ratito con ella. Estaba tan flaquita porque ya no comía mucho, y no hablaba. Solo nos miraba con los ojos bien abiertos, grandes, como cuando nos decía quédense. Estuvimos un rato con ella y volvimos a casa, al otro día durante la presentación del pesebre viviente que teníamos previsto en casa, nos enteramos que se había puesto mal y que la habían llevado al hospital y durante la cena nos avisaron que había fallecido. Fui con Peter a su casa para ver si era verdad y encontramos a Luli su hijita de 13 años que estaba llorando en casa de sus padrinos que son unos vecinos amigos. Nosotros no podíamos hacer otra cosa más que abrazarla y rezar. Ya los otros días acompañamos el velorio y el entierro, así nos despedimos de Raquel, aunque estuvimos presentes hasta el final, no podía dejar de sentir que pudimos haber hecho más, solo me alegra saber que al igual que con su hija, como con algunos de los misioneros, o conmigo, hubieron gestos o pequeñas atenciones que la hicieron sentirse querida, al final eso es lo más importante.

“A los ojos del tiempo, es una locura, un escándalo… Pero nada puede detener al
amor… Es la aventura del amor llevada al extremo, es la encarnación que a menudo se realiza en la más dolorosa de las pasiones.” (P. Thierry)

¡Muchas gracias por todo!

Están cada día en mis oraciones; ¡les mando un fuerte abrazo!

Lesly

Volver