• 5 de octubre de 2011
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Testimonio de fin de misión de Aldo en Brasil, Octubre 2011

Aldo y comunidad

Des­pués de 17 meses de misión con Puntos Cora­zón, Aldo nos com­parte su expe­rien­cia en Brasil:
Del 05 al 12 de Agosto como muchos de uste­des sabían partí rumbo a Rio de Janeiro junto a Padre Arnaud (Sacer­dote de la Fra­ter­ni­dad Molo­kai, de Puntos Cora­zón) para rea­li­zar una misión donde el obje­tivo prin­ci­pal era difun­dir el carisma de la Obra, pro­cu­rar nuevas voca­cio­nes de Volun­ta­rios y visi­tar a nues­tros amigos en Rio. Al inicio cuando me pre­gun­ta­ron si yo quería par­ti­ci­par en esta difu­sión me sentí tan afor­tu­nado e indigno, pues mi por­tu­gués toda­vía era muy malo, no sabia que cosa iba a decir o como podría tes­ti­mo­niar, mas acepté pues cuando las cosas vienen así es por algo.
Este tiempo que viví en Río me marcó mucho pues Dios se mani­festó de una forma tan con­creta, tan cer­cana que nunca ter­mina de sor­pren­derme. Yo partí de Ecua­dor con la pre­gunta en el cora­zón acerca del lla­mado que Dios tiene para mí, si él me llama a su ser­vi­cio en el sacer­do­cio o en el matri­mo­nio. Ya desde varios meses he venido cami­nando bus­cando una res­puesta a esta pre­gunta que me habi­taba, es la razón de mi pre­sen­cia aquí en Brasil, junto a amigos sacer­do­tes, con­sa­gra­dos y misio­ne­ros. Y fue en Río donde Dios me dio una res­puesta, déjenme con­tar­les como la encon­tré: con Padre Arnauld visi­ta­mos varias comu­ni­da­des de dife­ren­tes movi­mien­tos de la igle­sia, Alé­grate, Bom Pastor (RCC), Coração Novo, Encuen­tro Matri­mo­nial, Mãe de Mise­ri­cor­dia y Pequenho Rebanho. Los encuen­tros con estas comu­ni­da­des fue algo muy bueno, en cada encuen­tro Padre Arnauld daba alguna
charla y al final me pedía dar mi tes­ti­mo­nio, fue increí­ble des­cu­brir que el tema de las char­las eran las cosas que Dios me ha ense­ñado a través de hechos. Pero mas allá de eso fue el obser­var a las per­so­nas que diri­gían estas comu­ni­da­des, sobre­todo a Ale­xan­dre y Clau­dia de Pequenho Rebanho, es una pareja joven de aprox. 35 años tienen dos hijos de 8 y 5 años. Al visi­tar su comu­ni­dad pude obser­var qué bella es su entrega a Dios como una fami­lia, se veía en sus mira­das que había algo más, que ellos sabían que Dios los lla­maba a estar ahí sir­viendo a ese Pequenho Rebanho desde la voca­ción que Dios les dio, a pesar de sus difi­cul­ta­des de matri­mo­nio, las cuales toda fami­lia pasa, sirven a Dios entre­gando tiempo para su Obra. Al mirar­los tuve la cer­teza que «esto es lo que quiero para mi, así quiero vivir», Dios me quiere así, con­ver­sando con mi hijo, siendo tes­ti­mo­nio en mi tra­bajo y ayu­dando a cami­nar a mis her­ma­nos, pues el motor de mi vida es EL y sin EL nada tiene sen­tido.
«El amor com­prende todo, toma todo, no es ver­da­dero si no se iden­ti­fica, si no se dona total­mente, si no se encarna.»

(P. Thierry de Roucy)


Una Visita: Del 20 de Agosto al 10 de Sep­tiem­bre aco­gi­mos en la casa santa Tere­zinha a Quele (41 años). Es una señora que vive en el Barrio de la Coroa - muy cerca del Punto Cora­zón, a ori­llas del lago que hay en este lugar. Su casa es un solo cuarto de 5 por 3 m. Ella vive con su pareja Foguinho y una hija con el Kai­lani (8 años). Quele pasó mucho tiempo en el Hos­pi­tal debido a que sufrió una crisis pul­mo­nar incre­men­tada por un fuete grado de des­nu­tri­ción, fue enton­ces que llegó a la Fazenda por la ayuda de Gui­ller­mina (ADN en el PC de la Coroa), que la visi­taba con­ti­nua­mente y al con­ver­sar con el médico este le comentó que si Quele volvía a su casa en esas con­di­cio­nes de seguro iba a recaer y muy posi­ble­mente morir. Es por eso que Gui­ller­mina le ofre­ció ir a pasar un tiempo en la Fazenda para tener el des­canso que nece­sita, tomar fuer­zas nuevas y mien­tras su pareja Foguinho encon­traba un lugar para alqui­lar y lle­varla allá.
La aco­gi­mos en nues­tra casa Erika (ADN de USA), Her­mana Josette (Con­sa­grada
de Líbano), Anita (de Croa­cia) y yo. Al encon­trarme con ella me pare­ció tan frágil, tan
dete­rio­rada, enton­ces cono­ci­mos otro pro­blema que ella ado­lece casi no podía oír y para noso­tros que no somos Bra­si­le­ros - habla­mos el por­tu­gués con un dejo extran­jero - era mucho más difí­cil comu­ni­car­nos. Poco a poco comen­za­mos a acer­car­nos a ella, encon­tra­mos una forma de comu­ni­car­nos a través de gestos y voca­li­zando cada pala­bra al hablar. Al inicio me pare­cía tan difí­cil per­ma­ne­cer cerca de ella, me sentía tan impo­tente, me pre­gun­taba qué bien le podía hacer. Pero al pasar de los días ella se volvió mi amiga, nues­tra amiga, se volvió parte de nues­tra casa, encon­tra­mos en ella la pre­sen­cia de Dios, la pre­sen­cia de Cristo de una forma con­creta. Ella nos ayudó a volver nues­tra mirada hacia Dios, a ver que el cri­te­rio para tomar las deci­sio­nes de nues­tra vida no son nues­tros pro­pios inte­re­ses o nues­tra como­di­dad sino el bie­nes­tar de nues­tro pró­jimo, que nece­sita alguien cer­cano.
Luego de este tiempo volvió a su casa - pues aún el marido no había con­se­guido un lugar más ade­cuado para cui­darla. La con­ti­nua­mos visi­tando y ella muy agra­de­cida por lo que hici­mos, por ser sus amigos, luego de dos sema­nas volvió a recaer y ahora está de nuevo inter­nada, así nos ente­ra­mos que ella ya mucho tiempo atrás había tenido tubercu­lo­sis por lo cual le habían extir­pado un pulmón, sigue muy deli­cada. Cada semana la visi­ta­mos, reza­mos con ella y sobre todo le son­reí­mos.
Para ter­mi­nar solo quiero dejar­les esta frase del Padre Thie­rry que me habla mucho pues al final de mi tiempo de misión todo vuelve a ini­ciar: «Dios se sirve de toda cul­mi­na­ción para empren­der un nuevo comienzo»
Les envío un fuerte abrazo a cada uno de uste­des y saben muy bien que cuen­tan con mis ora­cio­nes y que segui­mos Unidos en EL.
En Jesús y María.
Aldo


Jugando con los niños Aldo y padre Arnaud Compartiendo con otras comunidades cristianas Padre Cristiano en La Procesión por Corpus Christi Jugando con los Niños en La Fazenda Do Natal Daiani. Jairson, Daniel y Kaka Vista del Barrio de La Coroa da Lagoa Una tarde de Permanencia con los niños del Punto Corazón. Aldo en el Cristo Redentor - Corcovado
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