• 2 de marzo de 2011
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Testimonio de fin de misión de Lindsay en Brasil, Enero 2011

Lindsay con Diego

Después de su misión en la Fazenda do Natal, Salvador de Bahia - Brasil, Lindsay nos comparte:

Uno de los momentos más maravillosos que viví durante la misión fue cuidar a Diego. Lo cuidábamos Liliana, Joan, que eran mis hermanos de comunidad, y yo. Diego no habla pero su comunicación con nosotros era extremadamente clara. Su rostro y sus gestos lo comunican todo. Él sabe expresarse cuando tiene hambre, cuando algo no le gusta, cuando está triste y sobretodo cuando está feliz.
Diego como a todo joven de su edad le gusta la música, todo tipo de música, especialmente la música brasilera. Él participa activamente en todos los acontecimientos de la fazenda, en cada fiesta de cumpleaños, en cada despedida, y sobretodo está presente en la misa y en la adoración.
Diego gusta de ir a misa, él permanece sentado en su silla de ruedas durante toda la celebración, con el rosario en la mano, ausente y presente al mismo tiempo. Él necesita tener un objeto en las manos porque lo tranquiliza y ayuda a que no se las lastime.

Lindasy Con algunas niñas del vale das pedriñas


Su presencia es muy sutil, simple, casi inadvertida pero importante para cada uno de los habitantes y visitantes de la fazenda. Diego me ayudó a ver el amor de Dios en él y en todas las personas que lo cuidaron. Diego depende totalmente de los otros, él deposita toda su confianza en las personas que lo cuidan, él me enseñó la paciencia, la esperanza y sobretodo me enseñó a amarlo. Diego está ahí, está vivo, esperando una palabra, un abrazo, un gesto; como nuestro Dios que nos espera siempre con los brazos abiertos para agradecerle y adorarle por su misericordia.

Lindsay con amigos del passagem


Lindsay

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