• 13 de septiembre de 2013
es

Un camino y una acción que brotan de El.

« ¡Vayan, sin miedo, para servir! » Así nos animó el papa Fran­cisco en la misa de envío de las Jor­na­das Mun­dia­les de la Juven­tud en Río.

Y ahora, ¿qué hace­mos? ¿Será que estas pala­bras se añaden a las tantas pala­bras que ya hemos reci­bido en nues­tra vida, sin mover­nos? ¿Será que caerán en un campo pedre­goso, o lleno de espi­nas, o en buena tierra? ¿Qué es lo que desea nues­tro cora­zón?

Si vol­ve­mos en verdad a lo que más anh­e­la­mos, si somos fieles a esta sed pro­funda que nos habita, sin inten­tar col­marla con subs­ti­tu­tos, des­cu­bri­mos que nece­si­ta­mos que Otro lo haga. Y nues­tro cora­zón se vuelve enton­ces la buena tierra que puede reci­birlo a Él y a su Pala­bra, para que nues­tra vida se renueve.

Lo que nos toca es escu­char pro­fun­da­mente y per­mi­tir que se encuen­tren en noso­tros nues­tro deseo y la Pala­bra, que es res­puesta. Una res­puesta que a su vez llama otra res­puesta de nues­tra parte, que nos pone en camino, en acción: un camino y una acción que brotan de Él y no de noso­tros mismos, un camino y una acción fecun­dos.

Para que no nos olvi­de­mos de eso, les pro­po­ne­mos poner­nos juntos en camino este domingo: el de la pere­gri­na­ción anual en honor a Nues­tra Señora de la Com­pa­sión, donde vuel­tos pere­gri­nos, reco­no­ce­mos que nece­si­ta­mos ser acom­pa­ña­dos por una Madre, y reco­rrerlo juntos. Ojalá eso nos lleve mucho más allá cada día, ojalá sean pasos que nos repon­gan en los pasos de Cristo: un amor que se encarna y se mani­fiesta en nues­tras vidas, ¡hasta res­plan­de­cer para ilu­mi­nar a muchos “que cami­nan en tinie­blas”!

Hna María

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