• 12 de abril de 2013
es

¡Un nuevo Punto Corazón en Italia!

Procida 2013 -Puntos Corazón

por Gué­naë­lle R.

El 10 de mayo de 2012, en el tran­s­­curso de una cena a bene­­fi­­cio, se le pidió ofi­­cia­l­­mente a Padre Thie­­rry fundar un Punto Cora­­zón en la isla de Pro­­cida (Nápo­­les, Italia), para estar cer­­ca­­nos a los jóve­­nes y sos­­te­­ner a las fami­­lias que viven muchos sufri­­mie­n­­tos. Nue­s­­tros amigos de la isla enco­n­­tra­­ron una casa y el 23 de sep­­tie­m­­bre pasado inau­­gu­­ra­­mos el Punto Cora­­zón San Felipe Neri.

Por el momento, vamos dos días por semana. Cada jueves por la tarde, voy con dos amigas de los niños: Marie y Laure. Pasa­­mos todo nue­s­­tro tiempo visi­­tando a los amigos que ya cono­­ce­­mos (desde hace cuatro años vamos a Pro­­cida y la ami­s­­tad nació con varias fami­­lias de allí). Esta­­mos sor­­pre­n­­di­­das por su ale­­gría, su aco­­gida y la gran con­­fianza que nos tes­­ti­­mo­­nian desde que habi­­ta­­mos en la isla.

Reco­­je­­mos muchos lla­n­­tos durante nue­s­­tras visi­­tas. Nue­s­­tros amigos se con­­fían en toda sim­­pli­­ci­­dad. Vemos cuanto espe­­ra­­ban una con­­so­­la­­ción.
Nue­s­­tras veci­­nas del edi­­fi­­cio habían sido rápi­­da­­mente con­­qui­s­­ta­­das por los niños de nue­s­­tro barrio de Afra­­gola cuando vinie­­ron, a pri­n­­ci­­pios de sep­­tie­m­­bre, para seis días de cam­­pa­­mento. Las pri­­me­­ras visi­­tas en sus casas fueron con­­mo­­ve­­do­­ras, es como si desde sie­m­­pre nos habían espe­­rado.
Una ami­s­­tad empezó tam­­bién con un pequeño grupo de muje­­res búl­­ga­­ras que tra­­ba­­jan como muca­­mas y que viven una sole­­dad muy grande.

Para nue­s­­tra gran sor­­presa des­­cu­­bri­­mos que nue­s­­tra vecina, Tina, cono­­cía Puntos Cora­­zón desde hace tiempo. Hace seis años, tra­­ba­­jando como edu­­ca­­dora en un centro para niños cerca de Nápo­­les, había enco­n­­trado a Jean Marie y Mónica que visi­­ta­­ban a niños de nue­s­­tro barrio “Sa­­li­­ce­­lli” que esta­­ban allí. Mar­­cada por este encue­n­­tro, había gua­r­­dado pre­­cio­­sa­­mente la dire­c­­ción del Punto Cora­­zón y nos la mostró.
Nue­s­­tros amigos nos hacen cono­­cer tam­­bién a otras fami­­lias que atra­­vie­­san difi­­cu­l­­ta­­des. Así, poco a poco, cono­­ce­­mos la rea­­li­­dad de la isla que detrás de su gran belleza esconde tantos sufri­­mie­n­­tos. Confío a su ora­­ción esta fun­­da­­ción para que la ami­s­­tad y la con­­fianza cre­z­­can con los jóve­­nes que nece­­si­­tan tam­­bién mucho de una pre­­se­n­­cia.

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