• 29 de julio de 2015
es

Vacaciones de la Fraternidad Kolbe en Iquitos

Amanecer loretano 
quien te pudiera pintar 
con un pincel en la mano 
tus bellezas retratar…

La letra del inicio de esta canción nos transporta a esos momentos “mágicos”, como lo dijo nuestra amiga Liliana, que vivimos en la ciudad de Iquitos, durante las vacaciones de la Fraternidad San Maximiliano Kolbe peruana. Ciudad calurosa, húmeda, llena de historia, de gente sencilla y acogedora. Está ubicada en la Amazonía peruana, a la margen izquierda del río Amazonas, en el departamento de Loreto, al noreste del Perú. Sus paisajes hacen que digamos con más certeza que Dios está presente allí, en el hermoso amanecer, en las diversas plantas, las mariposas, los árboles y flores, en los ríos, en los animales, los aguajales, la lluvia…. Todo nos habla de Dios y de su inmenso amor.

Estas vacaciones que vivimos juntos fueron un tiempo de comunión en donde dejamos todas nuestras actividades diarias para centrarnos en lo esencial, en El y las muestras de su infinito amor para con nosotros; para mirarnos más el uno al otro, estar atentos como fraternidad y con la ternura que sólo El nos puede dar; para ofrecerse, estar disponible en cada acontecimiento, como nuestra madre María, siempre atenta.

Era inimaginable pensar en este viaje, pero se dio gracias a Su bondad infinita. Nuestra primera salida fue al zoológico y lago de Quistococha -antiguamente era llamado “Cristococha”, según una leyenda-. A la mañana siguiente, cruzamos el río Nanay hasta visitar una comunidad indígena, donde nos mostraron sus danzas y las artesanías que elaboran. Uno de los momentos cumbres fue ir al límite o a la unión del río Nanay con el río Amazonas, momento espectacular donde se aprecian los dos ríos, cada uno con su propia personalidad, su color, su caudal; para unirse y formar parte de esta belleza natural.

El siempre estaba presente, en cada encuentro, en cada acontecimiento, en los rostros de las personas en el mercado de Belén, en cada mototaxista, en cada guía y señoras motoristas de los botes que hemos conocido, los niños jugando en el río, el refrescante tiempo en la piscina y qué decir del partido de soccer y la película compartida, en el cumpleaños de Roxanna y Mariella, así como en el hermoso amanecer...

Lindsay N.

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