• 3 de marzo de 2011
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Visita de Padre Lorenzo Pavec Enero - Febrero 2011

Padre Lorenzo

Del 20 de enero al 14 de febrero tuvi­mos la visita de Padre Lorenzo Pavec a Perú, así que apro­ve­cha­mos al máximo su pre­sen­cia y nos hici­mos pre­sen­tes con dife­ren­tes acti­vi­da­des que nos ayu­da­ron a pro­fun­di­zar más el carisma de Puntos Cora­zón: La Com­pa­sión.

Dentro de la visita de Padre Lorenzo se orga­nizó un retiro para toda la fami­lia Puntos Cora­zón, días en que los misio­ne­ros, las her­ma­nas reli­gio­sas, los miem­bros de la fra­ter­ni­dad San Maxi­mi­li­ano Kolbe, algu­nos ex misio­ne­ros perua­nos y amigos de la obra estu­vie­ron reu­ni­dos com­par­tiendo algo en común: el deseo de ir más a fondo en el lla­mado que Dios nos hace hoy en nues­tras vidas.

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Al final del retiro

Donde Padre Lorenzo quiso pro­fun­di­zar más el carisma Puntos Cora­zón a través de la vida del Beato Char­les de Fou­cauld y sus segui­do­res.
Y si el prin­ci­pal motivo de la visita de padre Lorenzo fue pasar un tiempo con nues­tras comu­ni­da­des, tam­bién hubo tiempo para algu­nos encuen­tros cul­tu­ra­les más espe­cí­fi­cos como:
Con­fe­ren­cia: “La amis­tad como mis­te­rio olvi­dado”, pues siendo fiel al lla­mado de la Obra de expan­dir más la com­pa­sión y lle­varla a los demás, Padre Lorenzo nos trans­mi­tió como la amis­tad invita a encon­trar el des­tino y abre al Mis­te­rio que es Dios. Esta fue rea­li­zada en la Uni­ver­si­dad Ricardo Palma, abierta para el público en gene­ral.
Cena Cul­tu­ral «Gaudi y la Basí­lica de la Sagrada Fami­lia» (fina­li­zando la cena con una ora­ción donde junto a nues­tros invi­ta­dos can­ta­mos el Salve Regina).

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En el Museo del Arzobispado


y Visita a algu­nos luga­res his­tó­ri­cos de Lima, guia­dos por el arqui­tecto Luis Villa­corta (expo­si­tor en la cena cul­tu­ral).

Momen­tos como estos nos per­mi­tie­ron cele­brar y com­par­tir como fami­lia Puntos Cora­zón y seguir cre­ciendo tanto en la fide­li­dad al carisma como en la amis­tad. Es decir crecer en la pasión por la vida propia y por la del otro, con­fir­mar que un “sí” abre las puer­tas para ir más allá. Pero para ello hace falta una comu­ni­dad con la que cami­nar, guiada por un res­pon­sa­ble que nos ayude a con­fron­tar que nos per­mita volver la mirada a lo que hemos ele­gido vivir, con con­fianza y con la cer­teza de encon­trar algo bello y ver­da­dero que corres­ponde al cora­zón.

Cynthia
(Fra­ter­ni­dad San Maxi­mi­li­ano Kolbe)


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