• 21 de octubre de 2008
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Visitas de P. Lorenzo & Hna María Belén

A fines de Julio tuvi­mos la visita de Padre Lorenzo Pavec, mode­ra­dor gene­ral de Puntos Cora­zón. Algu­nos de uste­des apro­ve­cha­ron la con­fe­ren­cia que él dio sobre la obra de A. de Saint Exu­péry: “Una pasión por el Hombre”. Com­par­ti­mos tam­bién un retiro con las comu­ni­da­des de los dos Puntos Cora­zón y las her­ma­nas así que con la Fra­ter­ni­dad San Maxi­mi­li­ano Kolbe, sobre la última encí­clica del Papa: “Spe Salvi”. ¡Un tiempo lleno de ale­gría y de espe­ranza!

Al retiro con Padre Lorenzo

Des­pués de Padre Lorenzo vino la her­mana María Belén, superi­ora gene­ral de las ser­vi­do­ras de la Pre­sen­cia de Dios, a visi­tar a las her­ma­nas del 27 de agosto al 10 de setiem­bre.
Había­mos pre­vis­tos muchas cosas y la Pro­vi­den­cia dis­puso de ello a su gusto. Fue, por ejem­plo oca­sión de reci­bir por el almuerzo amigos de Toledo y otros de Comu­nión y Libe­ra­ción.

Hna María Belén pudo par­ti­ci­par con noso­tros de la pere­gri­na­ción parro­quial anual en honor a la Nati­vi­dad de la Virgen María, que se orga­niza cada año en el san­tua­rio mariano de “Que­brada Verde”. Este año nos encon­tra­mos allá con gran parte de la dió­ce­sis en oca­sión del reco­no­ci­miento ofi­cial del lugar como “san­tua­rio mariano de Lima Sur” por nues­tro obispo, Mon­se­ñor Carlos García. ¡Fue un gran acon­te­ci­miento! Estu­vi­mos alre­de­dor de cin­cuenta en salir de Gua­yabo con gui­ta­rra, hojas de cantos y megá­fono para reu­nir­nos con cerca de un millar de pere­gri­nos, entu­sias­tas y reco­gi­dos.
Vimos de nuevo a Mon­se­ñor la semana siguiente cuando vino a visi­tar nues­tra casa y ben­de­cirla.

Bendición de la casa con Monseñor Carlos García

Hna María Belén pudo tam­bién par­ti­ci­par de varios even­tos que le per­mi­tie­ron cono­cer mejor la fami­lia Puntos Cora­zón peruana: en Barrios Altos la des­pe­dida de Eli que se regre­saba a Ale­ma­nia, la lle­gada de Camila, y en la Ense­nada la escuela de comu­ni­dad bimen­sual con los Amigos de los niños.

Esta visita fue para noso­tras una invi­ta­ción a abrir­nos más al Espí­ritu Santo, a no limi­tar su obra y a no tener miedo de darnos más: un nuevo envió en misión.
Uno de los pri­me­ros frutos de esta visita es un nuevo apos­to­lado en el hos­pi­tal del Dos de Mayo en donde visi­ta­mos enfer­mos que sufren de VIH y de TBC.


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